2 octubre, 2026

Moscú profundiza su sistema de vigilancia digital: reconocimiento facial, biometría y control militar

La capital rusa combina una red de unas 300.000 cámaras con datos biométricos, aplicaciones estatales y servicios automatizados. El sistema facilita pagos, transporte y trámites, pero también permite a las autoridades identificar personas, controlar a opositores y establecer restricciones para quienes reciben citaciones militares en medio de la guerra con Ucrania.

Moscú profundizó en los últimos años su infraestructura de vigilancia digital, combinando cámaras, reconocimiento facial, información biométrica y aplicaciones estatales utilizadas para realizar pagos, trasladarse y completar diferentes trámites.

De acuerdo con una nota publicada por The New York Times, la capital rusa cuenta con una red de vigilancia que alcanza aproximadamente 300.000 cámaras, integrada con herramientas digitales que también permiten a las autoridades identificar personas y realizar controles policiales.

La misma infraestructura que facilita actividades cotidianas, como pagar el transporte utilizando el rostro, recibir compras a domicilio mediante robots o realizar gestiones a través de plataformas oficiales, también conecta información personal con mecanismos utilizados por las fuerzas de seguridad.

El desarrollo de este sistema permitió ampliar las capacidades estatales para localizar personas y seguir actividades vinculadas con la disidencia. A la vez, la digitalización de los procedimientos militares incorporó nuevas herramientas para controlar a quienes reciben citaciones para el servicio, en un contexto marcado por la guerra de Rusia contra Ucrania.

Reconocimiento facial y bases de datos biométricas

Las cámaras de circuito cerrado instaladas en Moscú se encuentran vinculadas con bases de datos biométricas y pueden utilizarse para identificar a personas que circulan por espacios públicos.

En Rusia, la entrega de información biométrica es voluntaria. Sin embargo, quienes deciden no registrarla pueden encontrar restricciones para acceder a determinados servicios digitales.

Un episodio ocurrido en abril mostró algunas de las situaciones que puede generar este sistema. Un músico ruso de rock fue detenido en una terminal ferroviaria de San Petersburgo después de que las cámaras lo confundieran con una figura pública ucraniana buscada por el Estado.

La policía verificó su identidad mediante el reconocimiento facial y, antes de liberarlo, llegó a tirarle del cabello para comprobar que no utilizara una peluca.

La infraestructura también puede ser utilizada para identificar a personas críticas del Gobierno después de participar en reuniones o manifestaciones, según lo señalado en el artículo de The New York Times.

Para julio, alrededor de 10 millones de rusos utilizaban aplicaciones basadas en datos biométricos. El Kremlin, además, busca ampliar el uso de esta tecnología en estaciones ferroviarias, aeropuertos, autobuses y tranvías.

El modelo implementado en Moscú presenta diferencias respecto de los sistemas de vigilancia existentes en otras ciudades europeas, principalmente por el grado de centralización de la infraestructura y por la menor cantidad de restricciones para utilizar datos biométricos con el objetivo de identificar personas captadas por las cámaras.

Las citaciones militares también se volvieron digitales

La transformación tecnológica del Estado ruso también modificó los mecanismos utilizados para convocar a personas al servicio militar y dificultó la posibilidad de evitar una citación.

Después de la salida del país de miles de rusos durante la movilización de 2022, las autoridades implementaron citaciones electrónicas, que tienen la misma validez legal que las notificaciones realizadas en papel.

Uno de los casos mencionados por el periódico estadounidense es el de Vlad, un fotógrafo de arte y moda de 28 años que recibió en marzo, a través de la aplicación Servicios Estatales, una citación para presentarse a un examen médico obligatorio.

La plataforma también le informó que no podía abandonar Rusia hasta cumplir con la orden.

El joven, cuyo apellido fue omitido por temor a posibles represalias, describió la situación con una frase: “Hay un control total”.

Vlad dejó de utilizar el metro por temor a ser identificado mediante las cámaras y manifestó que la citación podría ser el paso previo a su eventual envío a la guerra.

“Das tantos datos que se puede rastrear cada uno de tus pasos”, afirmó el fotógrafo, según la publicación estadounidense.

Disputas entre organismos por el uso de la tecnología

La expansión de esta infraestructura digital también generó tensiones dentro del propio aparato estatal ruso.

Un funcionario vinculado con el desarrollo de infraestructura digital le dijo a The New York Times que existen diferencias entre el Ministerio de Desarrollo Digital y el Servicio Federal de Seguridad (FSB).

Según esa fuente, mientras el área de desarrollo tecnológico impulsa sistemas digitales construidos durante años, el FSB prioriza mecanismos tradicionales de control, incluso cuando su utilización puede afectar el funcionamiento de esas plataformas.

Un ejemplo se produjo en marzo, cuando los servicios de internet móvil fueron interrumpidos durante más de dos semanas en buena parte del centro de Moscú, incluido el sistema de metro.

La interrupción provocó que varios servicios digitales de la ciudad dejaran de funcionar temporalmente.

De acuerdo con analistas citados en el artículo, la suspensión se produjo después de un incremento de la preocupación de las autoridades por cuestiones relacionadas con la seguridad.

Putin impulsa una inteligencia artificial sin dependencia occidental

La estrategia tecnológica del Kremlin también incluye el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial que no dependan de tecnologías occidentales.

El presidente ruso, Vladimir Putin, planteó esa necesidad durante una reunión realizada en abril en el Kremlin, donde afirmó que la “soberanía del Estado ruso” depende del desempeño del país en áreas como la inteligencia artificial, las plataformas digitales y los sistemas autónomos.

El desarrollo de estas tecnologías, sin embargo, se encuentra condicionado por las sanciones occidentales aplicadas contra Rusia tras la invasión de Ucrania.

Las restricciones limitaron el acceso ruso a chips avanzados, mientras que una parte de los trabajadores especializados en tecnología abandonó el país desde 2022.

En ese contexto, los dos principales modelos rusos de inteligencia artificial utilizan o toman como referencia arquitecturas abiertas desarrolladas en China.

Así, la infraestructura digital que Moscú presenta como una herramienta para modernizar servicios, transporte y gestiones públicas también amplía las capacidades de vigilancia e identificación de las autoridades. El sistema combina reconocimiento facial, datos biométricos y plataformas estatales en una estructura centralizada que alcanza tanto actividades cotidianas como mecanismos de control vinculados con la disidencia y las citaciones militares.