En un documento inusual para la tradición del organismo, el Fondo Monetario Internacional apuntó contra la falta de control y la publicación tardía de los patrimonios de los altos funcionarios del país. El cuestionamiento coincide con la prórroga oficial que le permitió al Jefe de Gabinete estirar la presentación de sus datos financieros en los despachos de Balcarce 50.
El debate sobre la ética pública y el control patrimonial de los funcionarios nacionales ha saltado las fronteras locales para instalarse en la agenda de los organismos financieros internacionales. En las últimas horas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) incluyó un inusual y severo señalamiento sobre la debilidad institucional en la lucha contra la corrupción en Argentina, apuntando de forma directa a las fallas estructurales en los regímenes de declaración de activos de quienes conducen los destinos del Estado.
La advertencia del organismo, plasmada en el denominado «Box 9» del documento de la segunda revisión del acuerdo técnico, describe un sistema caracterizado por una verificación limitada, escasa transparencia, publicación tardía y aplicación desigual. Este diagnóstico global se dio a conocer en un momento político de alta sensibilidad para el entorno presidencial en la Ciudad de Buenos Aires, coincidiendo de forma simétrica con las sucesivas dilaciones del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para hacer públicos sus estados patrimoniales ante la Oficina Anticorrupción.
El documento del Fondo va más allá de la burocracia administrativa y enciende alarmas sobre la percepción de una independencia judicial limitada y la politización del sistema, factores que alimentan demoras crónicas en causas de alto perfil. Para los técnicos del organismo, existe una rendición de cuentas marcadamente limitada para los altos funcionarios, lo que motivó la exigencia de un fortalecimiento urgente en la transparencia judicial y en la autonomía de los fiscales encargados de investigar el enriquecimiento ilícito.
Esta observación internacional cobra fuerza en el plano local tras el vencimiento del plazo original para las presentaciones patrimoniales, fijado históricamente para el 31 de mayo. A través de un decreto reglamentario, el Poder Ejecutivo resolvió prorrogar la fecha tope legal hasta el próximo 31 de julio, otorgando un aire regulatorio a Adorni, a pesar de que el propio presidente Javier Milei había asegurado públicamente a principios de mayo que la exposición de los datos de su ministro era inminente. El señalamiento del FMI marca un hito inédito desde la adopción de su Marco de Gobernanza y Anticorrupción en 2018, demostrando que la opacidad en las declaraciones juradas de la primera línea de la gestión pública ya es evaluada como un factor de riesgo directo para la estabilidad económica y la previsibilidad institucional del país.

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