2 octubre, 2026

El riesgo país volvió a subir y quedó al borde de los 500 puntos: qué factores presionan a la Argentina

El indicador de JP Morgan alcanzó los 494 puntos básicos, su valor más elevado desde junio. La caída de los bonos argentinos y distintos factores internos y externos explican el deterioro.

El riesgo país argentino volvió a acercarse a los 500 puntos básicos y alcanzó los 494 puntos durante la apertura de los mercados del martes. Se trata del nivel más alto desde el 10 de junio y refleja una mayor cautela de los inversores frente a las perspectivas económicas y políticas del país.

El indicador elaborado por JP Morgan había llegado a un mínimo de más de ocho años, cuando se ubicó en 403 unidades. Su evolución mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos argentinos y la tasa que ofrecen los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados de bajo riesgo.

De esta manera, una suba del riesgo país implica que los inversores perciben mayores dificultades o incertidumbre respecto de la capacidad y voluntad de pago de la deuda argentina.

Durante agosto, los bonos denominados hard dollar, entre ellos los Bonares y los Globales, acumularon una baja promedio del 2,5%. En el mismo período, el riesgo país sumó casi 50 puntos, mientras que los títulos de mercados emergentes y los bonos del Tesoro estadounidense mostraron una evolución más estable.

Desde Cohen Aliados Financieros señalaron que, luego de varios meses en los que los bonos argentinos operaron por encima de sus pares emergentes, se produjo una corrección y el mercado volvió a concentrar su atención en los fundamentos locales. Entre los factores mencionados aparecen una actividad económica que todavía no logra consolidarse y las perspectivas hacia 2027.

El economista jefe de SBS, Juan Manuel Franco, también destacó que el indicador se alejó de los niveles cercanos a los 400 puntos registrados semanas atrás y pasó a moverse en torno de los 470 puntos, en un contexto marcado por la volatilidad internacional y un menor ritmo de compras del Banco Central en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC).

Según Franco, además de las tasas internacionales, los términos del intercambio y la dinámica del Banco Central, otros factores vinculados con el empleo y el salario real tendrán una importancia creciente para los inversores a medida que se acerque el proceso electoral de 2027.

Desde la Fundación Mediterránea remarcaron que las reservas internacionales no son el único elemento que condiciona la posición argentina frente a los mercados. También señalaron las restricciones a los movimientos internacionales de capitales y el historial de incumplimientos de deuda del país como factores que afectan la percepción de los inversores en comparación con otras economías latinoamericanas.

A esto se suma, según los analistas, la posibilidad de modificaciones importantes en la política económica con cada elección presidencial. Esa incertidumbre continúa teniendo peso en las perspectivas hacia 2027 y contribuye al nivel actual del riesgo país.

Por otra parte, GMA Capital destacó que el tipo de cambio mayorista logró mantenerse estable en torno de los $1.492, pero esa calma no se trasladó al resto de los activos argentinos. Las acciones profundizaron sus bajas y el riesgo país continuó en ascenso.

La consultora consideró que la debilidad de los bonos argentinos respondió principalmente a factores internos, ya que el promedio de los mercados emergentes permaneció estable y los bonos del Tesoro estadounidense tampoco registraron movimientos relevantes.

En ese contexto, GMA Capital señaló que el GD35, que durante julio había registrado un retorno directo del 9%, por encima de Ecuador y del promedio de los emergentes, perdió parte de esa ventaja luego del máximo alcanzado.

En una línea similar, el equipo de IEB sostuvo que la renta fija argentina comenzó a diferenciarse de la evolución de los mercados internacionales. Entre las causas mencionó un menor apetito global por el riesgo debido al endurecimiento de las condiciones financieras, las encuestas políticas que muestran una disminución en la aprobación del oficialismo y una recuperación económica desigual entre los distintos sectores.

La consultora 1816 también analizó el impacto de la dinámica cambiaria. Según su evaluación, la fijación de los $1.500 como techo de corto plazo para el tipo de cambio modificó el comportamiento de la deuda en dólares y contribuyó al desempeño negativo de los bonos argentinos frente a otros mercados emergentes.

Además, vinculó la evolución de los bonos y las acciones con las últimas encuestas, que muestran una caída en la aprobación del presidente Javier Milei. La firma también señaló que los datos de actividad económica mantienen la percepción de una recuperación heterogénea, especialmente porque los sectores con mayor intensidad de mano de obra todavía no terminan de recuperarse.