2 octubre, 2026

Trump amenaza con duplicar los aranceles a los autos canadienses y vuelve a tensar el comercio con Ottawa

El presidente estadounidense advirtió que los gravámenes sobre vehículos y autopartes de Canadá podrían llegar al 50% desde enero. La disputa también alcanza al acero, productos de papel, bebidas alcohólicas y lácteos, mientras el gobierno canadiense prepara medidas de represalia.

La relación comercial entre Estados Unidos y Canadá volvió a quedar bajo tensión luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con elevar hasta el 50% los aranceles aplicados a los automóviles y autopartes provenientes de Canadá a partir del 1° de enero.

La advertencia se produjo después de que fracasaran los últimos intentos de ambos países por alcanzar un acuerdo comercial. Tras ese escenario, Trump había dispuesto durante la madrugada del sábado nuevos aranceles del 50% sobre productos canadienses por unos US$20.000 millones.

Canadá, en tanto, prepara una respuesta con gravámenes equivalentes a partir del 8 de septiembre, según anunció durante el fin de semana el primer ministro Mark Carney.

Trump volvió a profundizar el enfrentamiento el lunes mediante una publicación en Truth Social, en la que sostuvo que Canadá perjudicó a Estados Unidos durante años y consideró que esa situación “no es sostenible”.

El mandatario también planteó la posibilidad de llevar al 50% los aranceles sobre el acero canadiense desde el 1° de enero. Sin embargo, esa tasa ya es la vigente para esos productos.

Qué impacto puede tener sobre empresas y consumidores

Ante el nuevo escenario, las empresas estadounidenses que dependen de productos provenientes de Canadá tienen distintas alternativas para enfrentar los nuevos gravámenes. Pueden suspender las importaciones de los artículos afectados hasta agotar sus existencias, asumir el costo de los aranceles o buscar proveedores en otros mercados.

El reemplazo de proveedores, sin embargo, no necesariamente implicaría una reducción de costos. Algunas compañías eligieron productos canadienses por ventajas relacionadas con los precios o la logística, condiciones que podrían ser difíciles de encontrar en otros países.

Por ese motivo, incluso las empresas que tengan posibilidades de sustituir a sus proveedores canadienses podrían terminar afrontando mayores gastos.

A ese escenario se suma el aumento de los costos de energía y transporte provocado por la guerra en Irán, lo que reduce el margen de las compañías para absorber nuevos costos.

En consecuencia, una parte de los gastos derivados de los aranceles podría trasladarse a los consumidores estadounidenses a través de mayores precios.

Si Canadá finalmente implementa las medidas de represalia anunciadas, se espera que Trump responda nuevamente, lo que podría profundizar la disputa comercial entre ambos países, cuya relación económica tiene una gran importancia.

Mientras continúa la negociación, algunos productos de consumo y sectores industriales aparecen entre los más expuestos a las nuevas medidas.

Productos de papel

Los nuevos aranceles alcanzan distintos productos elaborados con papel, entre ellos papel para hornear, vasos y platos descartables.

También figura el kraftliner, un tipo de cartón resistente utilizado principalmente en la parte exterior de las cajas de cartón corrugado.

La lista incluye además diferentes variedades de madera contrachapada.

En conjunto, las categorías más amplias a las que pertenecen estos productos representaron aproximadamente US$1.500 millones en importaciones estadounidenses desde Canadá durante el año pasado, según los datos comerciales de Estados Unidos.

Bebidas alcohólicas

Otro de los sectores alcanzados por los nuevos gravámenes es el de las bebidas alcohólicas, entre ellas vino, cerveza, whisky, vodka y ginebra.

Durante el año pasado, Estados Unidos importó alrededor de US$1.500 millones en bebidas alcohólicas provenientes de Canadá.

El sector se convirtió en uno de los principales puntos de conflicto durante las negociaciones entre ambos gobiernos. El año pasado, las provincias canadienses habían retirado de sus comercios las bebidas alcohólicas estadounidenses como respuesta a los aranceles implementados por Washington.

En gran medida, esas restricciones continúan vigentes. Durante las negociaciones, Carney pidió la semana pasada a los primeros ministros provinciales que evaluaran la posibilidad de volver a ofrecer bebidas estadounidenses en los comercios, con el objetivo de facilitar un eventual acuerdo comercial.

Productos lácteos

La disputa también involucra a diferentes productos lácteos provenientes de Canadá, como leche, quesos, manteca y suero de leche.

Durante el año pasado, Estados Unidos adquirió aproximadamente US$780 millones en productos lácteos canadienses.

Además de cuestionar las condiciones de acceso de los automóviles y las bebidas alcohólicas estadounidenses al mercado canadiense, Trump acusó a Canadá de imponer restricciones injustas a los productos lácteos estadounidenses.

De esta manera, mientras Washington y Ottawa analizan sus próximos pasos, la disputa comercial amenaza con ampliar su impacto más allá de la industria automotriz y alcanzar también a productos de consumo cotidiano.