Un proyecto presentado en la Legislatura porteña propone restringir de manera permanente el tránsito vehicular en una cuadra del Pasaje Virasoro, entre Charcas y Güemes. La iniciativa contempla obras de renovación urbana y toma como referencia experiencias similares en otros barrios de la Ciudad.
Un proyecto de ley presentado en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires propone transformar en peatonal permanente el Pasaje Virasoro, entre las calles Charcas y Güemes, en el barrio de Palermo, dentro de la Comuna 14. La iniciativa busca priorizar el uso peatonal del espacio público y limitar la circulación general de vehículos motorizados en esa cuadra.
El expediente 2350-D-2026 fue impulsado por el legislador Juan Pablo Modarelli y cuenta con la coautoría de Delfina Velázquez.
De acuerdo con la propuesta, el carácter peatonal del pasaje será permanente y quedará prohibida tanto la circulación como el estacionamiento de vehículos motorizados. La medida contempla algunas excepciones: móviles de emergencia, bomberos, ambulancias, fuerzas de seguridad y vehículos de servicios públicos que necesiten realizar tareas de mantenimiento.
También podrán ingresar o salir los automóviles de los residentes frentistas que cuenten con cochera, aunque deberán hacerlo únicamente a paso de hombre.
Además de la restricción vehicular, el proyecto encomienda al Poder Ejecutivo porteño la ejecución de diferentes intervenciones urbanísticas para adaptar el pasaje a su nueva condición. Entre las obras previstas se encuentran la nivelación de la calzada y las veredas, la colocación de luminarias LED de escala peatonal y nueva señalización, junto con la incorporación de mobiliario urbano, arbolado y superficies verdes absorbentes.
Los argumentos para peatonalizar el pasaje
En los fundamentos de la iniciativa, sus autores señalan que la propuesta se encuentra vinculada con políticas de movilidad sustentable, recuperación del espacio público y priorización de los peatones en sectores residenciales de alta densidad urbana.
Según explican, los pasajes de la Ciudad fueron diseñados originalmente con una escala diferente a la que presenta el tránsito actual. En el caso del Pasaje Virasoro, sostienen que su cercanía con la avenida Santa Fe, Plaza Italia y el Jardín Botánico genera una presión vehicular que termina afectando la calidad de vida de los vecinos que viven en la zona.
Como antecedentes, el proyecto menciona las leyes que establecieron la peatonalización del Pasaje Santos Discépolo, en Balvanera, Comuna 3, y del Pasaje Juan Chassaing, en Colegiales, Comuna 13.
De acuerdo con los impulsores de la propuesta, esas experiencias demostraron que limitar el tránsito en calles secundarias permitió mejorar las condiciones ambientales y patrimoniales de los sectores intervenidos sin generar consecuencias negativas sobre la circulación general.
Qué dijeron los informes técnicos
La iniciativa también hace referencia a informes elaborados por distintas áreas técnicas del Gobierno porteño. En ese marco, señala que la Gerencia Operativa de Diseño y Ordenamiento Vial analizó la propuesta y concluyó que la transformación del Pasaje Virasoro en un área peatonal es técnicamente factible.
A su vez, el proyecto recuerda que, a través de un pedido de acceso a la información pública realizado bajo el expediente electrónico EX-2025-45760687-GCABA-DGAIGA, la Dirección General de Control de la Movilidad, dependiente de la Subsecretaría de Gestión y Control de la Movilidad de la Secretaría de Transporte, informó que el Gobierno de la Ciudad no cuenta con registros estadísticos sobre el flujo vehicular que circula por el Pasaje Virasoro.
Para los autores de la iniciativa, la falta de mediciones refuerza la idea de que se trata de una calle de carácter estrictamente local y residencial, debido a que no forma parte de una red vial estratégica ni funciona como corredor para la distribución del tránsito.
En ese sentido, consideran que su reconversión en un espacio peatonal no tendría efectos adversos sobre la movilidad del entorno.
El concepto de «evaporación del tráfico»
Otro de los argumentos incluidos en los fundamentos se relaciona con el concepto urbanístico de «evaporación del tráfico». Esta teoría sostiene que la reducción del acceso vehicular en calles residenciales no necesariamente genera un traslado equivalente de esos vehículos hacia las arterias cercanas, sino que puede producir una disminución general de los viajes realizados en automóviles particulares.
Según el texto presentado en la Legislatura, este fenómeno contribuiría a reducir la contaminación sonora, las emisiones contaminantes y los riesgos para los peatones.
Finalmente, el proyecto sostiene que la peatonalización del pasaje también permitiría mejorar la accesibilidad universal mediante la eliminación de desniveles entre la calzada y la acera.
La propuesta apunta además a generar un espacio con mayor presencia de vegetación y mobiliario urbano, favoreciendo la convivencia entre vecinos, la permanencia en el espacio público y la reducción del efecto de isla de calor en la zona.
Ahora, la iniciativa deberá ser estudiada por las comisiones legislativas correspondientes antes de que pueda avanzar hacia un eventual tratamiento en el recinto de la Legislatura porteña.

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