2 octubre, 2026

Más de la mitad de los hogares de jóvenes de 25 a 34 años tiene problemas de vivienda

Un informe elaborado con datos oficiales del INDEC reveló que el 52% de los hogares encabezados por personas de entre 25 y 34 años atraviesa algún tipo de déficit habitacional. A nivel nacional, la problemática alcanza al 40,3% de los hogares y casi dos millones necesitan una nueva vivienda.

El déficit habitacional afecta a cuatro de cada diez hogares de la Argentina, según el primer informe del Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda. El dato representa a 5.983.241 hogares, equivalentes al 40,3% del total relevado, y se traduce en una problemática que alcanza a casi seis millones de personas.

El estudio fue elaborado a partir de estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) e impulsado por la Asociación de Empresarios de la Vivienda. El trabajo está liderado por el economista Federico González Rouco.

Dentro de ese universo, los adultos jóvenes de entre 25 y 34 años aparecen como el grupo más afectado. El déficit habitacional alcanza al 52% de los hogares cuyos jefes tienen entre esas edades.

Por detrás se encuentran los hogares encabezados por personas de 18 a 24 años, con un 46%, y aquellos cuyos jefes tienen entre 35 y 44 años, con un 44%.

En el extremo contrario, los hogares encabezados por personas de 65 años o más registran el nivel más bajo de déficit, con un 31%, incluso por debajo del promedio nacional del 40%.

A nivel regional, los registros más elevados se concentran en el norte del país y en las provincias de San Juan, Formosa, Jujuy y Salta.

Jóvenes que todavía no pudieron independizarse

El informe también puso el foco en otra de las dificultades que atraviesan los jóvenes: la imposibilidad de dejar la vivienda de sus padres o de sus suegros.

De acuerdo con los datos correspondientes al tercer trimestre de 2025, había 2,5 millones de jóvenes de entre 25 y 35 años que no se habían emancipado, lo que representa el 37% del total de personas de ese grupo.

La situación se agrava cuando se observa el estado de las viviendas en las que viven. Según el informe, el 46% de esos 2,5 millones de jóvenes —unas 1,2 millones de personas— convivía además en hogares con algún tipo de déficit habitacional.

“De los 2,5 millones de jóvenes en esta situación, el 46% —1,2 millones de personas— convivía además en hogares con algún tipo de déficit habitacional, lo que implica que no solo no lograron independizarse, sino que lo hacen en condiciones de precariedad”, señaló el trabajo.

A partir de estos datos, el Observatorio realizó una estimación prudente y calculó que los jóvenes que todavía no lograron emanciparse representan una demanda potencial de al menos 500.000 viviendas.

En términos absolutos, la Provincia de Buenos Aires concentra el 40% de los jóvenes que no pudieron independizarse, con algo más de un millón de personas.

Por cantidad, después aparecen Córdoba y Santa Fe, que completan el grupo de provincias con mayor número de jóvenes no emancipados.

Sin embargo, al considerar el peso de este fenómeno sobre la población de cada provincia, el orden cambia. Tucumán encabeza el listado, con 137.000 jóvenes no emancipados, equivalentes al 56% del universo. Luego aparecen Santiago del Estero y Jujuy, ambas con un 53%.

Cómo se mide el déficit habitacional

El Observatorio explicó que el indicador utilizado para medir el déficit habitacional se construye mediante cinco variables o niveles acumulativos. Cada uno incorpora los hogares incluidos en el nivel anterior y suma nuevas dimensiones vinculadas con las condiciones de vivienda.

1. Allegamiento

El primer nivel contempla el hacinamiento de hogares, entendido como la presencia de personas o grupos que comparten los gastos alimentarios dentro de una misma vivienda.

Cuando esta situación se presenta, se considera que el hogar excedente habita en condiciones deficitarias.

2. Déficit cuantitativo básico

El segundo nivel identifica las viviendas irrecuperables, es decir, aquellas cuya materialidad presenta deficiencias tan importantes que no pueden ser solucionadas mediante mejoras y deben ser reemplazadas.

Entre los ejemplos aparecen las viviendas con piso de tierra o techos de chapa o de paja con barro, entre otras características.

3. Déficit cuantitativo ampliado

El tercer escalón incluye todas las viviendas contempladas en el nivel anterior y agrega aquellas que, independientemente de sus condiciones materiales, se encuentran expuestas a riesgos ambientales críticos en su entorno inmediato.

En estos casos, además de la vivienda, sería necesaria una intervención sobre el ambiente que la rodea. Entre los ejemplos mencionados se encuentran las viviendas ubicadas cerca de basurales o en zonas inundables.

4. Déficit cualitativo básico

El cuarto nivel incorpora a los tres anteriores las viviendas que presentan condiciones materiales deficientes pero recuperables mediante mejoras.

También contempla los casos de hacinamiento crítico, definido como la presencia de tres o más personas por cada habitación destinada a dormir.

5. Déficit cualitativo ampliado

El último nivel agrega a las categorías anteriores las carencias relacionadas con el acceso a servicios básicos y a infraestructura.

Dentro de esta dimensión se consideran aspectos vinculados con el agua, el baño, el desagüe y las condiciones de la cocina, variables que permiten evaluar la calidad del hábitat más allá de las características estructurales de la vivienda.

Casi seis millones de hogares presentan algún déficit

El informe tomó como referencia los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC) correspondientes al tercer trimestre de 2025.

En ese período se relevaron 14.833.019 hogares en la Argentina. De ese total, 430.113 hogares, equivalentes al 2,9%, se encontraban en el nivel “cero”, correspondiente al denominado allegamiento.

A partir de esa base, otros 127.916 hogares, el 0,9% del total, presentaban déficit cuantitativo básico. Al sumar ambos grupos, el resultado alcanzaba al 3,8% de los hogares.

El déficit cuantitativo ampliado comprendía a 1.398.790 hogares. En conjunto con los niveles anteriores, el déficit cuantitativo total llegaba a 1.956.819 hogares, equivalentes al 13,2% del total.

“Entre el allegamiento y los dos niveles cuantitativos, cerca de 2 millones de hogares necesitan una nueva vivienda”, señaló el informe.

El cuarto nivel incorporó otros 2.990.890 hogares, que representan el 20,2% del país. De esta manera, las primeras cuatro categorías reunieron 4.947.709 hogares, equivalentes al 33,4% del total.

Finalmente, el quinto y último escalón sumó 1.035.532 hogares adicionales, el 7% del total.

Con la incorporación de ese último grupo, el déficit habitacional alcanzó a 5.983.241 hogares, equivalentes al 40,3% de los hogares de todo el país.

Los datos del informe muestran así que el problema habitacional no se limita exclusivamente a la falta de viviendas, sino que también incluye situaciones de hacinamiento, viviendas que necesitan ser reemplazadas o mejoradas, exposición a riesgos ambientales y dificultades para acceder a servicios e infraestructura básicos.

Al mismo tiempo, el diagnóstico se conoce mientras el Gobierno busca que 20.000 familias accedan a nuevos créditos hipotecarios con financiamiento de la Anses, en un contexto marcado por las dificultades que enfrentan especialmente los jóvenes para acceder a una vivienda y alcanzar la emancipación.