17 agosto, 2026

China y Rusia consolidan una nueva ruta comercial en el Ártico mientras crece el tránsito marítimo

La Ruta Marítima del Norte, que atraviesa el Ártico ruso, gana protagonismo como corredor para el transporte de energía y mercancías entre ambos países. El deshielo y el aumento de las operaciones chinas impulsan una vía que también genera preocupación en Occidente.

La Ruta Marítima del Norte (RMN), una vía de navegación que atraviesa el Ártico ruso, se está convirtiendo en un corredor cada vez más utilizado para el comercio entre China y Rusia, especialmente para el traslado de petróleo y gas natural licuado (GNL).

A finales de mayo, el petrolero Christophe de Margerie inició su primer recorrido de la temporada por esta ruta. El buque había realizado una escala en un puerto vinculado con Arctic LNG-2, una planta rusa de GNL ubicada en el Ártico y alcanzada por sanciones de Estados Unidos.

Desde allí, navegó durante aproximadamente dos semanas, en buena parte con la asistencia de un rompehielos, hasta llegar a la península de Kamchatka, en el Extremo Oriente ruso. Allí, imágenes satelitales analizadas por CNN mostraron al buque junto a una plataforma flotante de almacenamiento utilizada para transferencias de carga entre embarcaciones.

Según los datos de transporte marítimo, el petrolero habría descargado allí su cargamento antes de regresar hacia el Ártico.

La RMN permanece cubierta de hielo durante buena parte del año y cuenta con una ventana de navegación limitada. Sin embargo, el aumento de las temperaturas y el deshielo están ampliando las posibilidades de utilización de esta vía.

Desde la invasión rusa a Ucrania, el comercio internacional por esta ruta quedó cada vez más concentrado en China y Rusia, mientras que la participación de empresas occidentales disminuyó debido a las sanciones y los riesgos geopolíticos.

Una vía estratégica para China y Rusia

El intercambio comercial a través del Ártico permite a Rusia colocar sus recursos energéticos en el mercado chino y, al mismo tiempo, le brinda a Beijing un acceso más directo a determinados cargamentos de energía.

Un día después del recorrido del Christophe de Margerie, otro petrolero sancionado por Estados Unidos, el Arctic Mulan, llegó a la misma zona de Kamchatka. Permaneció allí durante varios días y posteriormente emprendió viaje hacia el puerto chino de Beihai.

Los datos de navegación muestran que este tipo de operación volvió a repetirse durante julio. Una terminal del sur de China fue destinada desde septiembre pasado a recibir cargamentos de GNL ruso sancionados.

Las importaciones chinas de GNL procedente de Rusia aumentaron casi un 28% durante el primer semestre del año, según los datos citados en el informe, en un contexto marcado además por la interrupción de exportaciones de GNL desde Medio Oriente a raíz del conflicto entre Estados Unidos e Irán.

La actividad todavía representa una fracción pequeña del comercio mundial y se encuentra muy por debajo de rutas como la del canal de Suez. Sin embargo, su importancia estratégica para ambos países creció en los últimos años.

Los planes de Rusia y China

El presidente ruso Vladimir Putin impulsa desde hace años el desarrollo de la Ruta Marítima del Norte como una vía fundamental para el comercio y para la explotación de los recursos energéticos del Ártico.

La ruta se extiende unos 5.600 kilómetros a lo largo de la costa ártica rusa y conecta el mar de Bering con el mar de Barents.

China, por su parte, proyectó durante años una denominada “ruta de la seda polar”, vinculada con su iniciativa de infraestructura de la Franja y la Ruta.

La inversión china en infraestructura ártica no alcanzó inicialmente las dimensiones previstas. Los elevados costos, las dificultades de navegación y las condiciones climáticas limitaron el desarrollo de la vía.

La guerra en Ucrania y la retirada de empresas internacionales modificaron ese escenario y dejaron mayor espacio para la cooperación entre Beijing y Moscú.

Este fin de semana, la naviera Sea Legend, con sede en Singapur y gestión china, prevé poner en marcha el primer servicio regular y estacional de transporte de contenedores entre China y Europa mediante la RMN.

La empresa estima un tiempo de tránsito de unos 20 días, aproximadamente la mitad del recorrido tradicional a través del canal de Suez. El objetivo es transportar vehículos eléctricos e híbridos, baterías de litio y productos vinculados con la energía solar.

Otra empresa china, New New Shipping, incorporó el mes pasado una nueva conexión entre Tianjin y Murmansk, el principal puerto ártico de Rusia.

En total, se espera que al menos seis compañías navieras chinas realicen más de 50 viajes durante esta temporada por la ruta, utilizando buques portacontenedores, graneleros y embarcaciones multipropósito.

La mayor parte de esos recorridos estará vinculada con el intercambio comercial entre China y Rusia.

Más tránsito y mayor presencia china

Los tránsitos completos por la Ruta Marítima del Norte alcanzaron un récord durante el año pasado, con 103 viajes.

Durante los últimos tres años aumentó especialmente el tránsito de buques cisterna y metaneros de GNL, impulsado por el fortalecimiento de los vínculos económicos y geopolíticos entre Moscú y Beijing.

El crecimiento de la actividad también está relacionado con la expansión de la llamada flota paralela, integrada en muchos casos por barcos antiguos que utilizan mecanismos para evitar controles y sanciones.

Según especialistas citados en el informe, esta situación incrementa los riesgos ambientales en una región especialmente vulnerable.

Además, existen señalamientos sobre la participación de empresas chinas en el suministro de equipos para Arctic LNG-2, un proyecto fuertemente sancionado por Estados Unidos. Los inversores extranjeros que participaban del emprendimiento, entre ellos empresas estatales chinas, la francesa TotalEnergies y un consorcio japonés, congelaron o vendieron sus participaciones.

La preocupación de Occidente

El crecimiento de la cooperación entre China y Rusia en el Ártico también genera preocupación en Estados Unidos y Europa.

Autoridades occidentales observan con atención la expansión de las operaciones marítimas chinas y rusas y la posibilidad de que la creciente actividad comercial pueda derivar en una mayor cooperación en materia de seguridad.

La Unión Europea advirtió sobre el eventual uso estratégico de las rutas y cadenas de suministro del Ártico, mientras que desde la OTAN señalaron la necesidad de coordinar acciones ante el creciente acceso de Rusia y China a la región.

También despertaron preocupación algunas actividades de investigación chinas en el Ártico, debido a que podrían proporcionar información útil para fines militares. Beijing rechaza estas acusaciones y sostiene que sus actividades en la región buscan promover la paz, la estabilidad y el desarrollo sostenible.

Moscú, por su parte, mantiene una posición cautelosa frente a una eventual expansión de la participación china en materia de seguridad, aunque continúa apostando al papel de Beijing como comprador de energía y socio para desarrollar la ruta.

Una ruta que busca extender su temporada

El desarrollo de la Ruta Marítima del Norte continúa condicionado por el clima, los costos y los riesgos de navegación.

La ruta requiere autorización de una agencia dependiente de Rosatom, la ventana de navegación es limitada y las condiciones pueden cambiar rápidamente. Incluso durante el verano, algunos buques pueden quedar atrapados en el hielo y necesitar asistencia de rompehielos.

A esto se suman los riesgos ambientales derivados de posibles derrames de petróleo y otros incidentes en una región donde las tareas de emergencia resultan especialmente complejas.

Sin embargo, el progresivo deshielo del Ártico podría extender las temporadas de navegación durante las próximas décadas y abrir nuevas alternativas de transporte.

China ya busca aprovechar esa posibilidad. La naviera Sea Legend apunta a alcanzar una navegación durante todo el año en la ruta durante la próxima década.

Mientras tanto, otras naciones asiáticas también analizan ampliar su participación. La empresa surcoreana PanStar prepara un viaje de prueba desde Busan hacia Europa a través de la RMN, previsto para el 22 de agosto.

El avance de estas operaciones muestra que la Ruta Marítima del Norte todavía representa un corredor limitado y estacional, pero que comienza a adquirir una importancia mayor en el comercio energético y marítimo entre Asia y el Ártico ruso.