17 agosto, 2026

El impacto de la quita de aranceles en las tiendas de tecnología de las avenidas porteñas

El gobierno nacional destacó la reducción en la brecha de precios de los teléfonos importados tras la eliminación total del impuesto aduanero que regía desde enero.

Las vidrieras de las principales zonas comerciales de la Ciudad de Buenos Aires, desde las grandes cadenas de electrodomésticos en las avenidas Cabildo o Rivadavia hasta las tiendas de galerías barriales, comenzaron a reflejar los cambios en el mercado de la tecnología móvil. El ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó que la eliminación definitiva de los aranceles de importación para dispositivos celulares generó una baja en el valor de venta al público de los modelos de alta gama.

El nuevo esquema impositivo, que consolidó la exención total de aranceles que previamente se ubicaban en el 16%, generó un reacomodamiento en los presupuestos de los locales oficiales dedicados a la electrónica. Para quienes transitan las zonas comerciales del centro porteño en busca de renovación de equipamiento informático o conectividad, los precios del modelo de base se ubican ahora en torno a los dos millones trescientos mil pesos, con opciones de financiamiento en cuotas fijas.

La medida gubernamental apunta a disminuir el circuito informal de compras y equiparar el acceso a los bienes tecnológicos con los estándares internacionales. Los comerciantes de los centros de trasbordo clave como Retiro, Constitución y Liniers señalan que la estabilización de los valores finales permite una mejor planificación del stock disponible y otorga mayor previsibilidad ante la llegada de nuevos lanzamientos globales.

A pesar de la quita de gravámenes aduaneros, persiste una diferencia de costos respecto a las tiendas de origen en el exterior debido a la vigencia de otros tributos locales, como el Impuesto al Valor Agregado. No obstante, la reducción de la brecha histórica del mercado genera un nuevo escenario operativo para las firmas autorizadas que prestan servicios técnicos y comerciales de forma directa en el territorio.

La evolución de las ventas en el sector minorista local durante los próximos meses de invierno determinará si la flexibilización de las regulaciones comerciales logra sostener la accesibilidad y dinamizar la actividad de los comercios de cercanía.