2 octubre, 2026

Presupuesto 2027: la inflación proyectada genera menos dudas que la meta de crecimiento del 4%

Luis Caputo presentó las principales variables macroeconómicas que contempla el proyecto de Presupuesto 2027. Los economistas consultados consideran posible la estimación oficial de inflación, pero plantean reparos sobre el crecimiento del PBI y el salto previsto para la inversión en un año atravesado por las elecciones.

El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó este martes las principales proyecciones macroeconómicas que formarán parte del proyecto de Ley de Presupuesto 2027. Entre los especialistas consultados existe coincidencia en que la estimación oficial de inflación no resulta inalcanzable, aunque aparecen mayores interrogantes cuando se analiza la previsión de crecimiento de la economía.

Durante una reunión con integrantes de la Mesa Política del Gobierno, Caputo expuso los indicadores que el Poder Ejecutivo contempla para el último año de mandato.

En materia de precios, el Gobierno proyecta una inflación del 18% para 2027, una cifra que se encuentra apenas por debajo del 20% previsto por los participantes del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central.

El economista Federico Glustein consideró que se trata de una estimación “relativamente coherente”, siempre que continúe una tendencia descendente de la inflación durante los próximos meses, aunque los registros se mantengan por encima del 1% mensual.

En una línea similar se expresó Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, quien tampoco considera descabellada la proyección oficial.

El especialista tomó como referencia el dato de agosto, cuando la inflación fue del 1,7%, y señaló que existe la posibilidad de que antes de finalizar el año se alcancen registros inferiores. De todos modos, la estimación de su consultora se ubica por encima de la oficial, en torno al 21% anual.

Por su parte, Claudio Caprarulo, director de Analytica, calculó que la meta planteada por el Gobierno implicaría una inflación promedio mensual de aproximadamente 1,4%.

Según su análisis, se trata de una previsión “optimista, pero razonable”.

Dólar: una proyección condicionada por el escenario electoral

En cuanto al tipo de cambio, el Gobierno proyecta un dólar de $1.847,6 para el final de 2027, lo que representaría una suba del 15,5% y profundizaría la apreciación cambiaria.

Desde la Fundación Libertad y Progreso mantienen una expectativa similar y consideran que ese nivel podría alcanzarse.

Piccardo advirtió, de todos modos, que el proceso electoral podría generar episodios de volatilidad cambiaria. En ese sentido, destacó que el Gobierno viene aumentando su capacidad de respuesta y señaló la acumulación de reservas durante un período de menor oferta estacional de divisas respecto del segundo trimestre.

También mencionó la reducción de la posición vendida en contratos de futuros como un factor que, según su análisis, amplía el margen de intervención de cara al próximo año.

Glustein planteó un escenario diferente para el comportamiento del dólar a lo largo del período electoral. Según su interpretación, el tipo de cambio podría mantenerse “más bajo hasta las elecciones” y experimentar posteriormente una mayor flexibilización.

El economista consideró que después de los comicios podría ubicarse en un nivel menos apreciado y más acorde con las exigencias del mercado local, que actualmente estiman un atraso cambiario de hasta el 14%.

A su vez, Nicolás Bertholet, economista de Paramétrica, sostuvo que el Gobierno necesita un dólar más elevado para evitar que continúe la apreciación cambiaria.

Sin embargo, advirtió que una corrección del tipo de cambio también podría generar un efecto sobre la inflación, especialmente en un contexto marcado por un año electoral.

Las dudas del mercado sobre el crecimiento del PBI

Las principales diferencias entre la proyección oficial y las expectativas de los especialistas aparecen al analizar la actividad económica.

El Gobierno estima que el PBI crecerá un 4% durante 2027, una previsión considerablemente superior al 2,9% que esperan las consultoras, centros de estudios y entidades financieras que participan del REM.

También existen diferencias respecto del cierre de 2026. Mientras el oficialismo proyecta una expansión del 3%, las estimaciones del mercado se ubican más cerca del 2%.

El Gobierno sostiene además que la inversión tendrá un papel central como motor del crecimiento, con una expansión anual prevista del 9,2%.

Esta proyección es uno de los puntos que genera mayores interrogantes entre los economistas consultados.

Caprarulo cuestionó qué factores podrían impulsar un aumento de esa magnitud durante un año caracterizado por la incertidumbre asociada a las elecciones y por una apreciación cambiaria que, según su análisis, afecta los costos de las empresas.

“Lo que más ruido me hace es cómo van a lograr la tasa de crecimiento económico”, planteó el economista.

También señaló que el Gobierno contempla una recuperación moderada del consumo privado, mientras que el mercado laboral continúa mostrando dificultades.

En ese sentido, planteó como interrogante si una reducción de la inflación por sí sola sería suficiente para generar una mejora de los salarios reales y, a partir de allí, impulsar el consumo.

Glustein también manifestó dudas respecto de las metas vinculadas con el PBI.

Sobre la inversión, consideró que existe margen para un crecimiento elevado debido al nivel actual y al aporte de los proyectos vinculados con el Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI).

Sin embargo, sostuvo que alcanzar una expansión del 9% representa una meta ambiciosa, particularmente si el crecimiento previsto para 2026 pierde velocidad y no se produce una modificación del modelo que permita anticipar una fuerte acumulación de inversiones provenientes del exterior.

Piccardo coincidió con esta evaluación y consideró que una expansión del PBI del 4% resulta optimista para un año electoral.

Según explicó, la incertidumbre puede afectar tanto las decisiones de consumo de los hogares como los planes de inversión de las empresas.

Ante dudas sobre sus ingresos y su poder adquisitivo, los consumidores pueden adoptar una actitud más cautelosa, postergar determinados gastos y, cuando tienen capacidad para hacerlo, incrementar sus ahorros como mecanismo de prevención.

En el caso de las empresas, el economista señaló que también pueden postergar proyectos de inversión hasta contar con mayor claridad sobre la continuidad del rumbo económico.

Por estos motivos, desde la Fundación Libertad y Progreso proyectan un crecimiento cercano al 2,5%.

Piccardo aclaró, no obstante, que una reducción de la incertidumbre podría generar condiciones para que la actividad económica se acerque al objetivo planteado por el Gobierno.

La meta de superávit comercial

Otro de los objetivos incluidos en las proyecciones de Caputo es alcanzar en 2027 un superávit comercial de US$15.560 millones, considerando tanto bienes como servicios.

La estimación oficial contempla exportaciones por US$133.984 millones, lo que implicaría un incremento del 7,3%.

Al mismo tiempo, el Gobierno proyecta importaciones por US$118.424 millones, con una suba del 9,5%.

Sobre las ventas externas, Federico Bernini, investigador de la Universidad de Buenos Aires y especialista en comercio exterior, consideró que la previsión puede cumplirse.

Incluso planteó que la meta podría ser poco ambiciosa si se tiene en cuenta la posibilidad de una evolución desfavorable de los precios internacionales.

En cuanto a las importaciones, Bernini consideró que el aumento previsto resulta compatible con el crecimiento esperado del PBI.

Sin embargo, volvió a poner el foco en esta última variable y planteó interrogantes sobre la posibilidad de alcanzar la expansión económica proyectada.

“Tendría que crecer mucho la obra pública en año electoral”, sostuvo el especialista.

Así, las proyecciones presentadas por el Gobierno muestran un escenario de menor inflación, una evolución cambiaria contenida, crecimiento de la inversión y expansión del PBI. Mientras los economistas consultados encuentran margen para considerar posible la meta de inflación, las principales dudas se concentran en el ritmo de crecimiento económico y en la capacidad de consumo e inversión para sostener una expansión del 4% durante 2027.