2 octubre, 2026

El BCRA analiza un mercado abierto para adelantar cobros con tarjeta y bajar los costos de los comercios

El proyecto busca ampliar las opciones para que los negocios puedan convertir en efectivo antes de tiempo las ventas realizadas con tarjeta de crédito, mediante un sistema que permitiría mayor competencia entre quienes ofrecen financiamiento.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) trabaja en un proyecto para crear un circuito de negociación abierta de “cupones de tarjetas de crédito”, con el objetivo de modificar la manera en que los comercios acceden al dinero de sus ventas y reducir el costo financiero que deben afrontar cuando necesitan adelantar esos cobros.

La iniciativa apunta a generar mayor competencia en un segmento en el que actualmente existen pocas alternativas para los comercios que buscan obtener liquidez antes de que se cumplan los plazos habituales de acreditación.

Cuando un negocio realiza una venta con tarjeta de crédito, el dinero no ingresa de manera inmediata. El comercio debe esperar que la entidad pagadora acredite los fondos dentro de un plazo determinado, que actualmente suele ubicarse entre los 8 y 18 días, aunque puede variar de acuerdo con la actividad y las condiciones de cada establecimiento.

Durante ese período, muchos comercios necesitan contar con dinero disponible para afrontar gastos habituales, como la reposición de mercadería, el pago a proveedores, salarios, alquileres y servicios.

Para cubrir esas necesidades, pueden recurrir a mecanismos de descuento financiero. En esos casos, ceden el derecho de cobro correspondiente a una venta futura a cambio de recibir el dinero de manera anticipada, aunque resignando una parte del monto total de la operación.

El proyecto que analiza el BCRA mantendría esa posibilidad, pero modificaría la forma en que se determina el costo de adelantar los fondos. La intención es habilitar un mercado abierto para negociar esos cupones, donde diferentes oferentes puedan competir por adquirirlos y ofrecer mejores condiciones a los comercios.

La expectativa del organismo es que una mayor competencia contribuya a reducir las tasas de descuento y permita que los negocios conserven una porción más grande del dinero generado por sus ventas.

Cómo funcionaría el sistema de cupones de crédito

El mecanismo contemplado por el BCRA permitiría negociar de manera individual los derechos de cobro generados por una venta financiada con tarjeta.

Por ejemplo, una compra realizada en tres cuotas daría origen a tres cupones de crédito, cada uno con su correspondiente vencimiento mensual. El comercio podría transferir esos derechos de cobro antes de las fechas previstas y obtener liquidez de manera anticipada.

De esta forma, el negocio podría utilizar esos recursos para afrontar pagos, reponer mercadería o cubrir otras necesidades de caja sin tener que esperar hasta la acreditación de cada una de las cuotas.

La magnitud del mercado es significativa. Según datos oficiales del BCRA, durante julio se registraron 176.222.475 operaciones en pesos con tarjetas de crédito. De ese total, 155.309.087 fueron realizadas en un solo pago y 20.913.388 correspondieron a operaciones en cuotas.

El monto total de esas operaciones superó los $10,6 billones. Una parte de ese volumen podría canalizarse a través del mecanismo que estudia la autoridad monetaria, especialmente con el objetivo de abaratar el financiamiento utilizado por pequeñas y medianas empresas.

Por qué el BCRA busca aumentar la competencia

Uno de los principales fundamentos de la propuesta es que actualmente los comercios cuentan con pocas opciones cuando necesitan adelantar el cobro de sus ventas con tarjeta.

Según el planteo detrás de la iniciativa, la escasez de alternativas limita la competencia y reduce las posibilidades de que los negocios consigan mejores condiciones para descontar sus cupones.

Con un circuito abierto, el comercio podría elegir entre una mayor cantidad de participantes interesados en adquirir esos derechos de cobro. La competencia entre los oferentes buscaría generar una presión a la baja sobre las tasas y, de esa manera, reducir el costo financiero para los negocios.

Otro de los argumentos utilizados para impulsar el sistema está relacionado con el bajo nivel de riesgo de estos instrumentos. Desde la visión oficial, el riesgo de cobro sería reducido porque el pago final está a cargo de una entidad bancaria.

Bajo esa premisa, el cupón de una tarjeta de crédito tendría condiciones suficientes para ser negociado a tasas más favorables para el comercio, debido a que representa un derecho de cobro cuyo pago está respaldado por un banco.

El mecanismo guarda similitudes con el descuento de un cheque. En ambos casos, una persona o empresa que posee un instrumento de cobro futuro puede transferirlo para obtener dinero de manera inmediata.

La diferencia principal está vinculada con el riesgo percibido: en el caso de los cupones de crédito, el deudor final es una entidad bancaria, lo que aporta mayor previsibilidad respecto del cobro. Esa característica constituye uno de los fundamentos para plantear que las tasas podrían ser menores.

El posible impacto en los comercios

Si la propuesta avanza, el nuevo esquema podría alcanzar a miles de comercios que utilizan tarjetas de crédito como parte habitual de sus ventas.

Para los pequeños y medianos negocios, la administración del flujo de caja representa un aspecto central de la actividad. Por eso, una reducción en el costo de descontar cupones podría significar una mejora en los márgenes, especialmente para aquellos establecimientos que necesitan anticipar cobros con frecuencia para sostener su capital de trabajo.

De todos modos, el impacto definitivo dependerá del diseño que finalmente adopte el sistema y de los actores que sean autorizados a participar del mercado abierto.

También será necesario establecer cómo funcionará la regulación, qué requisitos deberán cumplir los intermediarios y de qué manera se garantizará la transparencia en la formación de las tasas.

Esos aspectos serán determinantes para establecer si la mayor competencia que busca promover el BCRA efectivamente se traduce en menores costos financieros para los comercios.