21 junio, 2026

Un grupo familiar en CABA necesitó contar con ingresos de 1,5 millones de pesos para evitar situarse en la pobreza.

EL COSTO DE VIDA EN LA METRÓPOLI: UNA FAMILIA PORTEÑA REQUIRIÓ MÁS DE 1,5 MILLONES DE PESOS PARA VIVIR

En términos precisos, el costo fijado para la Canasta Básica Total (CBT) alcanzó los $1.549.225 en el caso de un hogar conformado por cuatro miembros. En paralelo, el umbral que delimita la indigencia se ubicó por encima de los $844.000, estableciéndose puntualmente en $844.146 con respecto a la Canasta Básica Alimentaria (CBA).

Aquellas unidades habitacionales con percepciones monetarias inferiores a este último valor no lograron dar cobertura a los requerimientos alimenticios mínimos indispensables. Cabe señalar que la Canasta Básica Total abarca los bienes materiales y los servicios esenciales para el mantenimiento de un núcleo familiar. Para su medición estadística, se incorporan las variaciones de costos asociadas a la vivienda y el alquiler, las prestaciones de servicios públicos (comprendiendo el agua, la electricidad y el gas), el transporte, la educación, la atención de la salud, las prendas de vestir junto con el calzado, el equipamiento y mantenimiento de la propiedad, así como los artículos de higiene y cuidado personal.

Por debajo de las mediciones de la CBT quedaron posicionados los sectores vulnerables y el denominado segmento medio frágil. En este sentido, los hogares con ingresos que fluctuaron entre los $844.146 y los $1.549.225 pasaron a ser considerados técnicamente bajo la condición de pobres no indigentes. Se trata de familias que disponen de los recursos para adquirir la canasta alimentaria básica, pero que carecen de la capacidad económica para acceder al conjunto completo de los servicios y prestaciones fundamentales.

Todo este escenario se inscribe bajo el índice de inflación de la Capital Federal, el cual arrojó un incremento generalizado del 2,1% durante el mes de mayo. En lo relativo al comportamiento de los alimentos, la principal presión al alza estuvo comandada por las verduras, los tubérculos y las legumbres, cuya suba se posicionó en un 14,5%. A este incremento le siguieron los productos lácteos y los huevos con una variación del 3,7%, mientras que el pan y los cereales registraron un avance del 2,6%.