21 junio, 2026

Murió Taty Almeida, histórica referente de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora

La dirigente de derechos humanos falleció a los 95 años. Dedicó gran parte de su vida a la búsqueda de su hijo Alejandro, desaparecido en 1975, y se convirtió en una de las voces más reconocidas en la defensa de la memoria, la verdad y la justicia.

Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, falleció este domingo a los 95 años. Reconocida por su compromiso con los derechos humanos y su permanente militancia, mantuvo durante décadas la búsqueda de su hijo Alejandro, detenido-desaparecido el 17 de junio de 1975.

Su nombre completo era Lidia Estela Mercedes Miy Uranga y había nacido el 28 de junio de 1930 en la Ciudad de Buenos Aires. Creció en una familia vinculada al ámbito militar y de perfil conservador. Su padre fue oficial de Caballería, mientras que su madre provenía de una tradicional familia de Paraná.

Su entorno familiar estaba estrechamente ligado a las Fuerzas Armadas. Su hermano se desempeñó como coronel y sus tres hermanas contrajeron matrimonio con oficiales de Aeronáutica. Sin embargo, ella eligió formar una familia junto a Jorge Almeida, el único civil entre sus allegados más cercanos, con quien tuvo tres hijos: Jorge, Alejandro y María Fabiana.

Taty se recibió como maestra, aunque ejerció la profesión durante pocos años antes de dedicarse plenamente a la crianza de sus hijos. Hasta la desaparición de Alejandro, reconocía tener escaso conocimiento sobre la realidad política del país.

Años después recordó que su hijo tenía 20 años cuando fue detenido y desaparecido la noche del 17 de junio de 1975. Alejandro estudiaba Medicina y trabajaba en la agencia de noticias Télam. Según relató, salió de su casa diciendo que regresaría enseguida, pero nunca volvió.

Con el paso del tiempo logró reconstruir parte de lo sucedido aquella noche y supo que había sido detenido durante una razzia realizada en un bar ubicado en la intersección de las avenidas Santa Fe y Scalabrini Ortiz. También conoció posteriormente que militaba en el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo).

Tras la desaparición de su hijo, inició una búsqueda en soledad, recorriendo cuarteles y apelando a contactos familiares dentro del ámbito militar. En aquellos años llegó a creer que el golpe de Estado de 1976 podría ayudarla a encontrar respuestas sobre el paradero de Alejandro.

Sin embargo, con el tiempo comprendió que eso no ocurriría. En 1979 se acercó al grupo de Madres de Plaza de Mayo, donde encontró a otras mujeres que atravesaban situaciones similares. Allí comenzó una nueva etapa de militancia y entendió que la búsqueda debía ser colectiva.

“Yo siempre digo que estoy feliz de haber parido a mis tres hijos, pero que Alejandro me parió a mí”, expresó en una oportunidad al referirse a la transformación personal que significó para ella la desaparición de su hijo.

A fines de la década de 1980, cuando la Asociación Madres de Plaza de Mayo se dividió, Almeida pasó a integrar Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, organización en la que desarrolló gran parte de su actividad.

Su trayectoria fue reconocida en 2011, cuando la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires la distinguió como Personalidad Destacada de los Derechos Humanos. Más adelante, en 2024, asumió la presidencia de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora.

A lo largo de los años sostuvo un fuerte vínculo con las nuevas generaciones y destacó el papel de los jóvenes en la preservación de la memoria colectiva.

“La fuerza y la alegría de las Madres está en los jóvenes que tienen memoria. A pesar de los bastones, las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie. Porque no estamos solas. Para demostrar que no nos han vencido”, afirmó en una de sus reflexiones más recordadas.

Con su fallecimiento, desaparece una de las referentes más emblemáticas de la lucha por los derechos humanos en Argentina.