La investigación del juez Pablo Yadarola reveló cómo las bandas criminales utilizaban las ollas populares del centro porteño para conseguir intermediarios que despacharan cargamentos de cocaína de máxima pureza hacia Asia.
El circuito del correo privado y las encomiendas internacionales quedó bajo la lupa de las fiscalías de la Ciudad de Buenos Aires. Una serie de operativos judiciales e investigaciones de la PROCUNAR expuso una modalidad delictiva que golpea de lleno en los espacios públicos del ámbito metropolitano, donde organizaciones dedicadas al contrabando de estupefacientes seleccionan a ciudadanos de bajos recursos para realizar envíos de paquetería hacia destinos como China y Hong Kong.
El caso testigo que permitió desentramar la metodología logística involucra a un joven detenido tras despachar un bulto con electrónica desde una sucursal postal céntrica. La declaración judicial del implicado detalló que, mientras pernoctaba en la Plaza de Mayo y asistía a los comedores comunitarios que funcionan diariamente en la zona, fue abordado por desconocidos que le ofrecieron dinero en efectivo a cambio de registrar el envío con una credencial de identidad adulterada.
Los allanamientos posteriores ejecutados por las fuerzas de seguridad abarcaron distintos domicilios del territorio porteño, resultando en el procesamiento y la prisión preventiva de cinco sospechosos adicionales. En los registros se incautaron pasajes hacia el interior del país, dinero fraccionado y dispositivos móviles donde se recuperaron conversaciones de mensajería instantánea que coordinaban las entregas de los paquetes que salían desde los centros de transbordo de la Capital Federal.
La mercadería incautada en los diferentes procedimientos aduaneros presentaba niveles del 94% de pureza, camuflada de manera milimétrica en productos de uso cotidiano como cambiadores de bebés, camperas inflables y ropa deportiva. Las autoridades judiciales confirmaron que el kilo de esta sustancia multiplica exponencialmente su valor comercial al ingresar al mercado nocturno VIP de las principales ciudades asiáticas, lo que incentiva el despliegue de estos operativos de contrabando hormiga.
La fiscalía mantiene las tareas de inteligencia criminal activas en las inmediaciones de los paradores del gobierno porteño y los puntos de asistencia social para prevenir nuevas maniobras de captación de personas en situación de calle. El expediente continúa abierto bajo secreto de sumario para intentar localizar a los proveedores mayoristas de la sustancia que operan en las sombras del tejido urbano.

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