2 octubre, 2026

Milei regresa al país con la economía bajo presión y una interna que vuelve a poner a Bullrich en el centro

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El Presidente vuelve de Nueva York tras su participación en la Asamblea General de la ONU y encuentra un escenario local atravesado por el aumento de la pobreza, la caída de la actividad y las diferencias dentro de La Libertad Avanza. Patricia Bullrich profundiza sus cuestionamientos mientras Mauricio Macri y Victoria Villarruel también mantienen movimientos propios de cara a 2027.

Javier Milei regresará este viernes a la Argentina después de su viaje a Nueva York, donde participó de la Asamblea General de las Naciones Unidas, mantuvo reuniones con referentes internacionales y habló ante banqueros e inversores sobre las perspectivas económicas del país.

El Presidente tiene previsto llegar a la Quinta de Olivos cerca de las nueve de la mañana, pero el escenario que encontrará al regresar será muy diferente al que dejó durante su estadía en Estados Unidos.

Durante su viaje, Milei aseguró que, si consigue la reelección, 2028 será “el mejor año económico de la historia”. De vuelta en Argentina, en cambio, deberá afrontar un escenario marcado por nuevos datos sobre pobreza, indigencia y actividad económica, además de una interna política que tiene a Patricia Bullrich como una de sus principales protagonistas.

Pobreza, indigencia y caída de la actividad

Mientras el Presidente preparaba su regreso desde Estados Unidos, los datos oficiales agregaron presión sobre el escenario económico.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la pobreza pasó del 28,2% registrado a fines de 2025 al 32,3% durante el primer semestre de 2026. En el mismo período, la indigencia aumentó del 6,3% al 7,5%.

El informe implica que alrededor de 15,4 millones de personas no alcanzan a cubrir la Canasta Básica Total.

A estos indicadores se sumó el comportamiento de la actividad económica. El organismo informó que en julio la economía cayó 2,9% respecto de junio y registró una contracción interanual del 1,4%.

La evolución mostró un comportamiento irregular, caracterizado en la fuente como una trayectoria “en serrucho”, con el comercio y la industria entre los sectores que presentan mayores dificultades.

Estos números aparecen en un momento particularmente sensible para el Gobierno, que busca instalar hacia las elecciones de 2027 la idea de que la etapa más compleja de la crisis quedó atrás y que sería necesario atravesar un período adicional antes de alcanzar la recuperación prometida.

Pero el escenario económico no es el único desafío que espera al Presidente.

Bullrich, el otro frente que preocupa al Gobierno

Dentro de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich se convirtió en uno de los principales focos de tensión.

La jefa del bloque oficialista en el Senado viene marcando diferencias en distintos temas y, en la última reunión de la Mesa Política, protagonizó un nuevo cruce con Diego Santilli.

Bullrich cuestionó que se enterara por los medios de algunas modificaciones incorporadas al Presupuesto y sostuvo que no podía conocer las novedades de esa manera.

Santilli respondió que la senadora tampoco podía comunicar públicamente todas las cuestiones vinculadas con la estrategia legislativa, y puso como ejemplo sus declaraciones sobre la cantidad de votos disponibles para eliminar las primarias.

Bullrich, entonces, ratificó su posición y dejó en claro que continuará expresando públicamente sus diferencias.

El intercambio se mantuvo dentro de un marco de respeto y derivó posteriormente hacia cuestiones concretas de la agenda legislativa, entre ellas la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, la modificación del régimen de Zona Fría, el proyecto relacionado con la soberanía sobre Malvinas y la agenda vinculada con la visita del papa León XIV.

La escena, sin embargo, volvió a dejar expuesto el lugar particular que ocupa Bullrich dentro del oficialismo: una dirigente alineada con el Gobierno, pero con capacidad propia para plantear diferencias y marcar límites.

Los distintos cruces de Bullrich durante 2026

A lo largo de 2026, Bullrich protagonizó diferentes episodios de desmarque respecto de otros integrantes del oficialismo.

Entre ellos, reclamó públicamente las declaraciones juradas de Manuel Adorni, planteó objeciones para no rechazar a la candidata a jueza federal María Verónica Michelli y expresó diferencias con otros dirigentes libertarios al referirse a las dificultades que atraviesan distintos sectores de la población.

También puso en duda la cantidad de votos necesaria para avanzar con la Reforma Electoral, cuestionó aspectos del Presupuesto y apuntó directamente contra el área económica.

A esa lista se sumó el video que publicó recientemente en sus redes sociales con música de Lali Espósito, una elección que volvió a generar repercusiones dentro y fuera del oficialismo.

El conflicto por el capítulo de Discapacidad

La discusión en torno al Presupuesto tuvo además un componente interno que excedió las diferencias públicas de Bullrich.

La senadora no fue la única integrante de la conducción política que, según la información, desconocía en detalle las modificaciones incluidas en el capítulo VI del proyecto referido a Discapacidad. Karina Milei, Diego Santilli y Martín Menem tampoco habrían conocido previamente el alcance de esos cambios.

Los artículos 36 a 41 incluían, entre otros aspectos, una derogación parcial de la Emergencia y la eliminación de los aranceles únicos de referencia del Nomenclador de Prestaciones Básicas.

Mientras distintos operadores del oficialismo negociaban con bloques aliados una alternativa, esos artículos avanzaron dentro del proyecto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso.

La repercusión del tema llevó finalmente al Gobierno a habilitar una nueva redacción consensuada para reemplazar buena parte del esquema original.

El episodio también dejó planteado un interrogante dentro del propio oficialismo sobre el origen de esas modificaciones.

Un funcionario reconoció que puertas adentro no estaba claro si los cambios habían surgido del Ministerio de Economía o de la Secretaría de Legal y Técnica. Hasta el momento, según la fuente, no aparecieron elementos concluyentes que permitan atribuir la decisión a uno u otro sector.

Lo que sí quedó expuesto fue la falta de coordinación entre distintas áreas de la conducción política.

El video con Lali y la respuesta de Milei

En medio de esa discusión, Bullrich volvió a marcar distancia mediante un video publicado por su equipo digital.

El material estaba musicalizado con una canción de Lali Espósito y utilizaba una frase de la artista: “No voy a parar por miedo a correr. Sé que quisieran poder controlarme”.

La publicación generó una fuerte repercusión en redes sociales. De acuerdo con un relevamiento de Enter Comunicación, el contenido superó las 3,4 millones de visualizaciones solamente desde los perfiles oficiales de Bullrich.

Además, “Lali” alcanzó el primer lugar de las tendencias argentinas en X y “Bullrich” llegó al tercero.

El mismo relevamiento registró un 72,7% de sentimiento negativo alrededor del video. Entre las reacciones aparecieron cuestionamientos de usuarios oficialistas que la acusaron de traición y críticas de sectores opositores que consideraron que se trataba de una puesta en escena.

Milei optó, sin embargo, por no profundizar la disputa.

Consultado por una periodista de espectáculos, respondió: “¿Cuál sería el problema de que escuche a Lali?”. Luego calificó como “una tontería mayúscula” la decisión de politizar el arte y reconoció que había escuchado algunas canciones de la artista que le habían gustado.

Daniel “Gordo Dan” Parisini incluso ironizó con la posibilidad de una eventual participación de Lali en un próximo recital libertario.

La decisión del Presidente de bajar el tono contrastó con otros episodios internos del oficialismo, donde las diferencias suelen derivar rápidamente en fuertes enfrentamientos públicos.

Una relación política con límites propios

Personas cercanas a Bullrich sostienen que la senadora atraviesa uno de sus momentos de mayor enojo de los últimos tiempos.

Sin embargo, sus cuestionamientos tienen hasta ahora un límite: sus principales críticas no están dirigidas directamente contra Milei, sino contra dirigentes y operadores encargados de negociar y coordinar la agenda política.

Desde la Mesa Política, un integrante del espacio interpretó que la conducta de Bullrich responde a su propia forma de construir políticamente y consideró que su posición también puede servir para contener a votantes de centroderecha que mantienen diferencias con algunas medidas del Gobierno.

En el entorno de la senadora, en cambio, la explicación es más directa: sostienen que Bullrich no está enfrentada personalmente con Milei, sino con quienes tienen a su cargo las negociaciones políticas y la comunicación de decisiones relevantes.

Las conversaciones privadas entre Bullrich y Milei también permiten entender el margen de autonomía que conserva la senadora.

Bullrich no se considera una integrante más del espacio libertario ni entiende su incorporación al Gobierno como una concesión personal del Presidente. Su propia lectura es que tuvo un papel decisivo en la construcción de los votos que permitieron derrotar a Sergio Massa en 2023.

En ese marco, repite que “no soy una empleadita” y, según personas de su entorno, le planteó directamente a Milei que recibió la misión de conseguir leyes en el Congreso y que para hacerlo necesita herramientas e información.

La orden de Milei: evitar una confrontación

La autonomía política que exhibe Bullrich también habría provocado una reacción dentro del Gobierno.

Según la información, Milei impartió una instrucción concreta a sus ministros y dirigentes: nadie debe confrontar con la senadora.

La orden llegó después de los últimos cruces y apunta a evitar una escalada interna que pueda terminar afectando al oficialismo.

Karina Milei, que también habría quedado molesta por algunos movimientos de Bullrich, optó por contener la situación en lugar de abrir un enfrentamiento directo.

La cautela del Gobierno también aparece vinculada con los niveles de imagen que conserva la senadora.

Qué muestran las encuestas sobre Bullrich y Milei

El último Latam Pulse de AtlasIntel/Bloomberg registró para Bullrich un 38% de imagen positiva y 55% de negativa, mientras que Milei obtuvo 35% positiva y 62% negativa.

Dos meses antes, Bullrich también aparecía por encima en imagen positiva: 45% frente al 40% de Milei.

El dato no implica una tendencia lineal de crecimiento para la senadora, pero sí muestra una diferencia en el nivel de desgaste registrado entre ambos dirigentes.

Otra medición, la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés, realizada entre el 3 y el 8 de septiembre, ubicó a Bullrich con 34% de valoración positiva y 56% de rechazo, mientras que Milei obtuvo 33% positiva y 61% negativa.

Por su parte, Zuban Córdoba, en un relevamiento realizado entre el 16 y el 19 de septiembre, registró 37,6% de imagen positiva para Bullrich y 36% para Milei. La imagen negativa fue de 59,9% para la senadora y 61,8% para el Presidente.

Se trata de mediciones de opinión correspondientes a determinados períodos y poblaciones, que permiten observar el nivel de aprobación y rechazo registrado en cada encuesta, pero no constituyen pronósticos electorales.

El límite electoral de una ruptura

Otro dato señalado en los análisis políticos es el grado de superposición existente entre los electorados de Milei y Bullrich.

Un relevamiento de Casa Tres, la consultora de Mora Jozami, detectó que apenas uno de cada diez consultados realiza una evaluación diferente de ambos dirigentes.

La especialista sostuvo que ese nivel de coincidencia limita el margen que tendría Bullrich para diferenciarse completamente del Presidente.

La situación es diferente respecto de otras etapas de su trayectoria política, cuando podía buscar apoyo en un universo electoral de centroderecha más amplio. En el escenario actual, según ese análisis, ese espacio aparece mucho más concentrado.

La mirada hacia 2027

El escenario de 2027 ya comenzó a aparecer en las conversaciones internas del oficialismo.

En la Casa Rosada circulan versiones sobre una eventual candidatura presidencial de Bullrich, aunque dirigentes cercanos a la conducción libertaria aseguran que no creen que actualmente esté trabajando para competir contra Milei.

Una hipótesis que circula dentro del oficialismo es que Bullrich podría ocupar un lugar central en una eventual fórmula de reelección, incluso como candidata a vicepresidenta.

Milei y Bullrich ya conversaron en privado sobre la posibilidad de compartir una fórmula y, según personas al tanto de esos intercambios, ambos llegaron a imaginar el potencial político de una sociedad electoral.

Sin embargo, desde el entorno de Bullrich advierten que una eventual vicepresidencia no debería interpretarse como un mecanismo para limitar su autonomía o silenciar sus diferencias.

La propia senadora también ha hablado sobre un horizonte posterior a 2027. Ante interlocutores del denominado Círculo Rojo, habría planteado que después de un eventual segundo mandato de Milei, en 2031, podría llegar su turno.

La afirmación contiene simultáneamente un reconocimiento de la posibilidad de una reelección libertaria y una muestra de que Bullrich mantiene abierta una aspiración presidencial propia.

Bullrich mantiene un plan de contingencia

Personas que conocen el pensamiento de la senadora sostienen que su objetivo inmediato no es enfrentarse electoralmente con Milei.

Su equipo trabaja para que el oficialismo llegue a las elecciones de 2027 con posibilidades de sostener el Gobierno, pero también mantiene una alternativa en caso de que el escenario político cambie.

Desde ese sector explican que Bullrich no abandonaría el proyecto oficialista mientras considere que puede ser competitivo, aunque estaría preparada para asumir un papel propio si entiende que el Presidente pierde posibilidades de ser reelegido.

Dentro de La Libertad Avanza, a su vez, consideran que Bullrich tiene una base electoral propia, pero sostienen que no sería suficiente por sí sola para construir una candidatura presidencial competitiva.

La misma lectura aparece en el entorno de la senadora, donde reconocen que una ruptura podría ser costosa porque ambos dirigentes comparten una parte importante del electorado de centroderecha.

Las PASO, otro punto de diferencia

En ese escenario aparece además la discusión sobre las PASO.

Milei insiste en eliminarlas y cuestiona el costo que implica sostenerlas como mecanismo para resolver las internas partidarias.

Bullrich, en cambio, no da por descontada la existencia de los votos necesarios para avanzar con la reforma electoral.

Aunque la senadora niega que su posición responda a una estrategia personal, dentro del Gobierno algunos dirigentes interpretan que la continuidad de las primarias podría convertirse en una herramienta para que diferentes figuras del mismo espacio político compitan por una candidatura presidencial sin necesidad de romper previamente una coalición.

La discusión suma así otro elemento a una interna que combina diferencias legislativas, posicionamientos públicos y especulaciones sobre el escenario electoral de 2027.

Macri y Villarruel también se mueven

Bullrich no es la única dirigente que aparece en el radar político hacia 2027.

Mauricio Macri tiene previsto este viernes continuar en Jujuy su gira denominada “Próximo Paso”. El expresidente encabezará por la tarde un encuentro del PRO en San Salvador y mantendrá una reunión con el gobernador Carlos Sadir.

La actividad forma parte de la estrategia para fortalecer territorialmente al PRO después del crecimiento de La Libertad Avanza.

Dentro del partido también comenzó a circular la posibilidad de una precandidatura presidencial del exministro de Hacienda Hernán Lacunza, mientras continúan las conversaciones con el oficialismo sobre una eventual alianza nacional.

La estrategia combina la posibilidad de acordar con La Libertad Avanza sin abandonar la identidad propia del PRO y mantener una estructura territorial preparada para distintos escenarios.

Victoria Villarruel, por su parte, mantiene un recorrido diferente.

La vicepresidenta ya no necesita realizar esfuerzos especiales para diferenciarse de Milei, dado que la distancia entre ambos forma parte del escenario habitual del oficialismo.

Durante 2026, Villarruel multiplicó sus recorridas por distintas provincias y sus encuentros con gobernadores de diferentes espacios políticos.

Desde su entorno aseguran que solamente le quedan por visitar Chaco y La Pampa para completar recorridas por todo el país.

La posibilidad de una eventual candidatura presidencial también aparece en las especulaciones alrededor de la vicepresidenta, aunque se trata de un escenario político que no está definido.

Un oficialismo atento a cualquier fuga de votos

Dentro de La Libertad Avanza, el crecimiento de figuras con autonomía política genera preocupación por su eventual impacto electoral.

La conducción libertaria observa que cualquier dirigente capaz de restarle votos al espacio podría complicar el objetivo de mantener el Gobierno después de 2027.

En ese contexto debe leerse la decisión de Milei de pedirles a sus dirigentes que no confronten con Bullrich.

Más que una señal de ausencia de diferencias, la estrategia refleja la necesidad de administrar una relación política compleja: Bullrich continúa formando parte del oficialismo, pero mantiene posiciones propias, reclama mayor participación en las decisiones y conserva una estructura política y electoral propia.

Milei regresa así a una Argentina atravesada por nuevos datos económicos y con una interna que permanece abierta. Bullrich, mientras tanto, mantiene su estrategia de acompañar al Gobierno en determinados puntos, marcar diferencias en otros y preservar un margen de autonomía de cara a un escenario político que ya empieza a proyectarse hacia 2027.