Un grupo integrado por veteranos, familiares de soldados caídos y periodistas recorrió durante una semana distintos escenarios del conflicto de 1982. Visitaron el cementerio de Darwin, Monte Longdon y Sapper Hill, en un viaje marcado por los recuerdos, las lágrimas y los homenajes.
Cuarenta y cuatro años después de la guerra de Malvinas, un grupo de excombatientes y familiares de soldados argentinos caídos regresó a las islas para recorrer los lugares donde combatieron y rendir homenaje a sus compañeros. Para varios de los integrantes de la delegación, fue la primera vez que volvieron desde 1982.
Durante una semana, excombatientes de La Matanza, La Plata y Córdoba, familiares de soldados fallecidos y periodistas recorrieron distintos escenarios del conflicto armado. Entre los puntos visitados estuvieron el cementerio argentino de Darwin, Monte Longdon y Sapper Hill, donde se desarrollaron algunos de los combates más importantes de la guerra.
Un homenaje en el cementerio de Darwin
Uno de los momentos más emotivos se produjo en el cementerio argentino de Darwin, donde descansan los restos de 237 soldados argentinos que murieron durante el conflicto.
Los visitantes se dispersaron entre las cruces para buscar a compañeros de combate, amigos y familiares. Algunos dejaron cartas, rosarios, banderas argentinas y mensajes escritos a mano. También hubo abrazos, lágrimas y largos momentos de silencio frente a las tumbas.
La delegación desplegó banderas argentinas y cantó el Himno Nacional como parte del homenaje a los soldados que permanecieron en las islas.
“Cerrar etapas y librarse de fantasmas”
Uno de los impulsores del viaje fue Ramón Robles, presidente de la Confederación de Veteranos de Malvinas de la República Argentina y excombatiente.
Robles definió la travesía como un “viaje humanitario” destinado a “cerrar etapas y librarse de fantasmas”. Según explicó, durante los siete días del recorrido cada integrante volvió mentalmente a 1982 y recordó situaciones que habían quedado pendientes.
Los encuentros continuaron durante las noches, cuando los integrantes de la delegación compartían recuerdos y reconstruían sus experiencias durante la guerra.
El recuerdo del hambre y el frío
Eduardo Albornoz tenía 18 años cuando fue enviado a Malvinas. Más de cuatro décadas después, recordó las condiciones que atravesaron los soldados argentinos durante el conflicto.
Según relató, la escasez de alimentos se agravó durante el bloqueo británico y muchos combatientes perdieron entre 14 y 15 kilos. También recordó que, en determinados momentos, la alimentación se redujo a pequeñas porciones de sopa de sémola.
La recorrida por los lugares donde combatió volvió a despertar esas experiencias. Para Albornoz, regresar a Monte Longdon significó enfrentarse nuevamente con recuerdos que permanecían presentes desde 1982.
Una despedida esperada durante décadas
Entre los integrantes de la delegación estuvo Miriam Gramisci, hermana de Donato Gramisci, un soldado argentino que murió en combate pocos días antes de la rendición.
Durante años, sus restos estuvieron enterrados bajo una lápida que indicaba “Soldado argentino solo conocido por Dios”. En 2018, mediante un proyecto humanitario coordinado por la Cruz Roja Internacional, pudo ser identificado a través de un análisis de ADN.
Frente a la tumba de su hermano, Miriam pudo finalmente despedirse. El viaje representó para ella la posibilidad de visitar el lugar donde descansan sus restos después de décadas de incertidumbre.
“Nadie está preparado para morir a los 18 años”
La visita también impactó a Fabián Passaro, sobreviviente de Monte Longdon e integrante del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata.
Al observar las cruces del cementerio de Darwin, Passaro reflexionó sobre la edad de los soldados que murieron durante el conflicto y destacó que muchos tenían apenas 18 o 19 años.
Marcelo Martínez, otro de los veteranos que participó de la recorrida, describió su llegada al cementerio como un momento especialmente fuerte y explicó que visitar las islas era algo que sentía que debía hacer por sus compañeros.
Los escenarios de la guerra
La delegación también recorrió Monte Longdon, escenario de uno de los combates más sangrientos de la guerra, y Sapper Hill, donde tuvo lugar el último combate terrestre antes de la rendición argentina del 14 de junio de 1982.
Cada uno de esos lugares permitió a los veteranos reconstruir episodios de su experiencia durante el conflicto. Algunos buscaron las posiciones donde habían combatido; otros intentaron encontrar los sitios vinculados con sus compañeros que no regresaron.
A 44 años de la guerra, el viaje significó para muchos de los participantes la posibilidad de cumplir una promesa pendiente y rendir homenaje a quienes murieron en las islas.

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