La industria atraviesa un escenario crítico, con una capacidad instalada que apenas alcanza el 59,1% y cuatro de cada diez máquinas detenidas. La caída del consumo y la apertura de las importaciones impactaron sobre fábricas de distintos sectores y provocaron cierres, reducción de la producción y miles de despidos.
Adentro de las fábricas, las máquinas permanecen detenidas y los galpones, con las luces apagadas y en silencio. Afuera, los portones aparecen encadenados mientras los afiches colocados por trabajadores despedidos en reclamo de respuestas cubren las paredes de las empresas.
La escena se repitió en miles de establecimientos industriales durante el gobierno de Javier Milei, en un contexto marcado por la caída del consumo y la apertura de las importaciones. Otras plantas lograron continuar con sus actividades, aunque con una fuerte reducción de la producción y un margen de maniobra que se reduce cada vez más.
El impacto de las políticas implementadas por la administración libertaria se refleja también en las cifras. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, desde noviembre de 2023 se perdieron 30.285 empresas empleadoras.
Detrás de cada cierre quedaron miles de personas sin ingresos, muchas de las cuales tuvieron que cambiar de actividad, aceptar trabajos informales o incorporarse a empleos con salarios menores frente a la urgencia generada por la crisis económica. Otros trabajadores, en cambio, todavía continúan buscando una nueva oportunidad laboral.
Las primeras medidas que tuvieron impacto sobre la industria fueron anunciadas el 12 de diciembre de 2023, mediante un paquete presentado por Luis Caputo. Ese día, el entonces recientemente asumido ministro de Economía confirmó una fuerte devaluación: el dólar oficial pasó de $365 a $800 y el Impuesto PAIS aumentó del 7,5% al 17,5%.
Estas medidas encarecieron las materias primas y los insumos importados, elevaron el precio final de diferentes productos y generaron una disminución de la producción en medio de una caída de las ventas. Al mismo tiempo, el Gobierno eliminó el sistema SIRA y comenzó a flexibilizar progresivamente las importaciones.
El siguiente paso fue el mega DNU 70/2023, firmado por Milei y todo su Gabinete el 20 de diciembre de 2023. El decreto, que incluyó más de 300 reformas, derogó la Ley de Compre Nacional y la Ley de Promoción Industrial.
De esta manera, quedaron eliminadas distintas normativas que brindaban protección a la industria local. La medida se convirtió en uno de los principales puntos de partida de la administración libertaria y provocó un fuerte rechazo, acompañado de protestas en las calles.
Estas decisiones reafirmaron la posición del Gobierno, basada en la oposición de Milei a una política de protección estatal para la industria, la apuesta principalmente por los grandes sectores estratégicos y una concepción del Estado como un factor que distorsiona la economía.
Durante su gestión, el Presidente ratificó en reiteradas oportunidades su postura desreguladora y su intención de establecer al libre mercado como el principal modelo económico para la Argentina.
A este panorama se sumó el incremento de las tarifas. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) indicó que los costos de la electricidad y el gas aumentaron hasta un 850% durante los últimos dos años y medio, con un impacto particularmente importante sobre la industria.
La combinación de estos factores económicos generó una fuerte presión sobre las empresas, a lo que se agregó el desplome del consumo masivo y el consecuente efecto dominó.
Los números oficiales reflejan la dimensión del problema. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que las fábricas utilizaron apenas el 59,1% de su capacidad instalada en junio. Esto significa que cuatro de cada diez máquinas permanecieron detenidas.
Además, el organismo señaló que la utilización de la capacidad instalada había alcanzado apenas el 53,6% en enero de 2026, convirtiéndose en el peor comienzo de año para el sector desde la crisis de 2002.
En paralelo, un análisis del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina advirtió que la producción acumula una caída del 2% durante el año y anticipó que el estancamiento podría continuar en los principales sectores como consecuencia de una menor demanda.
El análisis correspondiente a julio mostró que la construcción se encuentra entre los segmentos más afectados. Los despachos de cemento descendieron un 4,6% mensual y acumularon una caída del 3% frente a 2025.
La industria automotriz también registró una contracción: la producción disminuyó un 6,8% mensual y acumuló un desplome interanual del 18%.
La situación industrial argentina también fue observada a nivel internacional. La Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial señaló que Argentina, con una contracción del 9,4%, fue el país que registró la mayor caída industrial del mundo durante 2024.
Cada 2 de septiembre se celebra el Día de la Industria, pero los números y el escenario que atraviesa el sector muestran una realidad muy diferente.
Javier Milei y Luis Caputo, contra la protección de la industria nacional
El Presidente y el ministro de Economía cuestionaron en diferentes oportunidades a los sectores productivos nacionales, especialmente al momento de defender la apertura de las importaciones y justificar los despidos en las empresas industriales como parte de un proceso considerado inevitable dentro del modelo económico.
Durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, en marzo de 2025, Milei sostuvo que si durante el proceso de apertura de la economía ingresaba un producto de mejor calidad o precio y eso provocaba la quiebra de una empresa, los consumidores tendrían más dinero disponible para gastar en otros sectores.
Según su explicación, de esa manera el empleo se reasignaría hacia actividades más productivas, con mayores salarios y, por lo tanto, mayor bienestar.
En esa oportunidad, el Presidente también cuestionó las posiciones proteccionistas.
Durante la apertura de la Argentina Week en Nueva York, en marzo, Milei volvió a cuestionar a quienes defienden la industria nacional.
“El principio de revelación dice que aquellos que defienden la industria nacional son unos chorros”, sostuvo. Además, afirmó que su Gobierno estaba dejando atrás a quienes, según su visión, utilizaban el nacionalismo para defender el accionar de políticos y empresarios beneficiados por el Estado.
También apuntó contra quienes respaldan la protección de la industria subsidiada.
“Los populistas” que defienden ese esquema, sostuvo Milei, serían “cómplices del saqueo a los argentinos”.
En julio, durante una entrevista con Neura Media, el mandatario volvió a utilizar un ejemplo internacional para defender las importaciones. Comparó la situación argentina con la de Suiza y planteó que, si los argentinos produjeran únicamente aquello que considera tradicionalmente nacional, terminarían consumiendo productos como dulce de leche y utilizando biromes, entre otros ejemplos.
Por su parte, Caputo también cuestionó a quienes critican el actual modelo económico. Durante una exposición ante la Cámara de Agentes de Bolsa, en agosto, sostuvo que la industria argentina no atravesaba un período de crecimiento extraordinario antes de la llegada del actual Gobierno.
El ministro afirmó que entre 2011 y 2023 la industria había caído un 10%, pese a los subsidios en las tarifas, y criticó a quienes actualmente defienden al sector industrial.
La crisis en el sector de los neumáticos
El sector de los neumáticos atraviesa una profunda crisis, con niveles de fabricación ubicados en mínimos históricos.
Un estudio del Observatorio de Actividad Industrial de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), publicado en marzo, mostró que la utilización de la capacidad instalada llegó apenas al 33,4%.
Además, la producción total cayó un 33% durante el último año en comparación con 2023. El volumen de fabricación pasó de unas 9 millones de unidades anuales a alrededor de 6 millones.
Al mismo tiempo, las importaciones de neumáticos aumentaron un 75% durante 2025.
Diego Devia, trabajador despedido de Bridgestone en 2024 cuando se desempeñaba en el sector de inspección, cuestionó las políticas implementadas por la administración libertaria durante una entrevista con C5N.
“Trabajé tres años. El libre comercio afectó a muchas empresas por la competencia que hacen”, señaló. También cuestionó los contratos de corta duración y la falta de estabilidad laboral.
La compañía despidió a más de 600 trabajadores y redujo su producción.
Devia también describió la incertidumbre que atraviesan quienes mantienen un empleo frente al temor de perderlo. Según relató, la preocupación por no saber si podrán continuar trabajando también afecta la salud mental.
“El venir y no saber si entrás o no es una cagada. Vivís todos los días preocupado”, expresó.
El exempleado reclamó además un cambio en las decisiones del Gobierno y advirtió que, si se mantiene el rumbo actual, habrá más despidos y menos puestos de trabajo.
También vinculó la pérdida de empleos con la caída del poder adquisitivo. Según explicó, los despidos reducen la capacidad de consumo de las familias y dificultan cuestiones básicas como alimentar a los hijos y pagar las deudas.
Devia también relató las dificultades que tuvo para volver a insertarse laboralmente después de su despido.
Desde entonces, consiguió pocos empleos y varios fueron mediante contratos de tres meses. También relató que algunas empresas convocaban trabajadores para períodos determinados, como el Hot Sale, y luego finalizaban los vínculos laborales.
El trabajador reconoció que la situación tuvo un fuerte impacto psicológico sobre él.
“Tuve ataques de pánico”, describió, y explicó que la incertidumbre económica y la responsabilidad familiar hicieron que le resultara difícil afrontar la situación.
También señaló que conoce a otras personas que atravesaron problemas similares por no llegar a fin de mes, no tener un empleo estable o no saber cómo sostener sus hogares.
El sector textil, entre los más afectados
La industria textil también atraviesa un escenario complejo como consecuencia de las disposiciones económicas implementadas por el Gobierno.
Según la Fundación ProTejer, la actividad textil registró en mayo una caída interanual del 26,2% y una disminución del 37,5% en comparación con el mismo mes de 2023.
Entre enero y mayo, la producción acumuló una baja del 26,5% frente al mismo período de 2025 y del 34,3% respecto de 2023.
Damián Wolkowiski, propietario de la empresa textil Blue & Yellow, relató a C5N cómo la crisis y la caída de la producción impactaron sobre su compañía.
“Llegamos a tener 100 empleados hacia finales de 2023 y hoy somos 70”, explicó. La planta tiene capacidad para producir 350 toneladas mensuales, pero actualmente no alcanza ni siquiera el 40% de ese volumen.
De las 64 máquinas que tiene la fábrica, actualmente funcionan entre 22 y 23 por día.
Wolkowiski también describió el impacto que generan los despidos dentro de una empresa.
“El momento del despido es el más triste de una empresa”, afirmó, y explicó que reducir personal significa saber que se está afectando directamente la economía de quienes pierden su trabajo.
El empresario sostuvo que su planta fue creada para crecer, pero que ese objetivo quedó actualmente frenado. También expresó su preocupación ante la posibilidad de que el país avance hacia un escenario con menos empleo.
Desde la planta ubicada en San Martín, Wolkowiski explicó que intenta evitar recorrer demasiado las instalaciones porque observar la reducción de la actividad le resulta especialmente doloroso.
La empresa podría prescindir de otras 10 o 15 personas, según relató, pero decidieron evitarlo por una cuestión social.
También aseguró que existe una preocupación generalizada entre sus colegas del sector, quienes atraviesan situaciones similares.
El empresario explicó que la crisis comenzó a sentirse con fuerza desde principios de 2024.
“Veíamos venir esto muy fuerte. La caída fue abrupta e inmediata. No lográbamos encontrar piso”, señaló.
Según Wolkowiski, la empresa fue perdiendo trabajadores de manera sistemática y actualmente no observa expectativas claras de una mejora.
Entre los factores que mencionó se encuentran la apertura indiscriminada de las importaciones, las plataformas chinas, el valor del dólar y la pérdida de poder adquisitivo de la población.
Respecto de la posibilidad de cerrar la planta, explicó que, por tratarse de una cuarta generación familiar vinculada con la industria textil argentina, el cierre es la última alternativa que contemplan.
Sin embargo, advirtió que existe un límite que ya no depende exclusivamente de la empresa.
Si la situación económica continúa deteriorándose y la competencia se vuelve imposible frente a las condiciones actuales, sostuvo que una pyme de sus características no tiene herramientas suficientes para enfrentar ese escenario.
La industria gráfica también sufre la caída de la actividad
El sector de Edición e Impresión también registra una utilización reducida de su capacidad productiva.
El Indec informó que la actividad utilizó apenas el 53,5% de su capacidad instalada durante junio, por debajo del promedio general de la industria, que fue del 59,1%.
Una de las empresas más afectadas fue Anselmo Morvillo, que cerró sus puertas a fines de febrero de 2025.
Desde entonces, sus extrabajadores permanecen en la planta ubicada en Avellaneda para cuidar las instalaciones y defender sus puestos laborales. El cierre dejó 234 trabajadores despedidos.
Sebastián Rodríguez, exempleado de la compañía que se desempeñaba en el control de calidad del sector de encuadernación, relató a C5N su experiencia.
Rodríguez comenzó a trabajar en la empresa en 1998 y recordó que Morvillo funcionó durante 51 años. Durante buena parte de ese período, la planta trabajó las 24 horas e incluso tercerizó tareas debido a que no podía abastecer toda la demanda.
Según explicó, la empresa fue durante años una compañía muy rentable, pero cuando la producción comenzó a caer, las consecuencias terminaron recayendo sobre los trabajadores.
El exempleado también explicó que la empresa enfrentó la crisis económica y la recesión, aunque el sector gráfico ya venía sufriendo el impacto del avance tecnológico, que redujo parte de la producción impresa.
Rodríguez sostuvo que la combinación de ambos factores terminó de profundizar la situación y llevó al cierre de la compañía.
También señaló que, pese a las dificultades derivadas de los cambios tecnológicos, todavía existía mercado para la actividad gráfica antes de la crisis de los últimos dos años.
Según remarcó, en el sector los despidos se producen de manera cotidiana.
Rodríguez también describió las dificultades que enfrentan los trabajadores despedidos. La mayoría tenía entre 45 y 55 años y un promedio de 30 años de antigüedad en la empresa.
A esa edad, explicó, resulta todavía más difícil volver a ingresar al mercado laboral.
El cierre significó para ellos un golpe muy fuerte, no solamente desde el punto de vista económico, sino también social. Rodríguez destacó que el trabajo funciona como un ordenador de la vida cotidiana y que perder un empleo después de tantos años obliga a enfrentarse nuevamente con un mercado laboral que, según sostuvo, no ofrece oportunidades suficientes.
“La inmensa mayoría estamos changueando y agarrando lo que sea para sobrevivir de alguna manera”, afirmó.
El exempleado también alertó sobre las consecuencias que los despidos tienen sobre la salud.
Según explicó, dos trabajadores vinculados con el sector gráfico fallecieron y el resto intenta sostenerse mediante trabajos informales y changas.
Rodríguez sostuvo que la pérdida del empleo no afecta únicamente los ingresos o la posibilidad de acceder a los alimentos, sino que también tiene consecuencias sobre la salud.
Como ejemplo, recordó el caso de un trabajador que permaneció dentro de la fábrica luego del cierre para defender los puestos laborales y que falleció 15 días después.
Según relató, tenía problemas cardíacos y consideró que el estrés provocado por la pérdida del trabajo y la situación que atravesaba probablemente no ayudó a su estado.
También señaló que otro compañero falleció algunos meses después.

Más historias
TotalEnergies anunció inversiones por US$10.000 millones en Argentina durante la Argentina Week
Inocencia Fiscal: ARCA reglamentó cómo evitar la denuncia penal al cancelar una deuda tributaria
Una pareja jubilada necesitó más de $2,5 millones para cubrir sus gastos en CABA durante agosto