El traslado de los detenidos al nuevo penal de Marcos Paz comenzará la próxima semana y permitirá avanzar con el cierre de la histórica penitenciaría. La salida de la cárcel abrirá el debate sobre el futuro de un terreno que durante décadas funcionó como una barrera dentro de la trama urbana.
La cárcel de Villa Devoto comenzará a vaciarse la próxima semana, dando inicio a una nueva etapa para el barrio y para el sistema penitenciario porteño. El traslado de los detenidos al nuevo penal de Marcos Paz permitirá avanzar con el cierre de la histórica penitenciaría y dejará disponible un enorme predio dentro de uno de los sectores residenciales del oeste de la Ciudad de Buenos Aires.
En una primera etapa, el nuevo complejo penitenciario tendrá capacidad para 2.200 personas. De ese total, 1.500 plazas estarán destinadas a los detenidos que actualmente se encuentran alojados en Devoto, mientras que las otras 700 serán ocupadas por personas que permanecen en alcaldías y comisarías porteñas.
El traslado también permitirá liberar espacio en esas dependencias, donde actualmente permanecen más de 2.000 presos, y avanzar con una reorganización del sistema penitenciario de la Ciudad.
Qué futuro puede tener el terreno de la cárcel de Devoto
Más allá del cierre de la penitenciaría, una de las principales incógnitas estará relacionada con el destino del extenso terreno que ocupa actualmente.
El arquitecto y desarrollador Horacio Ludigliani, director de Grupo Ludigliani, considera que la desaparición de la cárcel puede representar una oportunidad para modificar la relación entre Villa Devoto, Monte Castro y otros sectores cercanos.
“Hace mucho que los vecinos esperamos la erradicación de la cárcel. Sacar la cárcel daría apertura al desarrollo de barrios como Monte Castro”, sostuvo.
Según Ludigliani, la penitenciaría funcionó históricamente como una barrera que condicionó la expansión de la zona.
“La cárcel hace de barrera con Villa Devoto, que viene creciendo y necesita seguir desarrollando zonas periféricas”, explicó.
Por eso, la discusión sobre el futuro del predio no estará limitada a determinar qué construcción podría instalarse allí. También involucrará la posibilidad de integrar ese espacio al tejido urbano y evaluar el impacto que tendría sobre los barrios que lo rodean.
Por qué la penitenciaría se convirtió en una barrera urbana
La relación entre la cárcel y el barrio de Devoto también fue modificándose a medida que avanzó el crecimiento de Buenos Aires.
Cuando la penitenciaría fue construida, la zona se encontraba en un sector periférico de la Ciudad. Con el paso de las décadas, Villa Devoto se consolidó como un área residencial, mientras que aquella antigua periferia quedó incorporada al tejido urbano porteño.
“Cuando se construyó, en su momento, Devoto era la periferia de la ciudad”, recordó Ludigliani.
El crecimiento del entorno transformó las características del barrio, pero la cárcel mantuvo su función y ocupó una superficie importante dentro de la zona.
Para el desarrollador, esa situación terminó convirtiendo al establecimiento penitenciario en un límite para la expansión de sectores ubicados hacia el oeste.
“A esta altura, tener una institución presidiaria dentro del tejido urbano en Capital Federal no permite el desarrollo periférico”, señaló.
Qué impacto puede tener en Villa Devoto y Monte Castro
El cierre de la cárcel no implica que exista actualmente un proyecto definido para el terreno ni que necesariamente vaya a convertirse en un emprendimiento inmobiliario.
Sin embargo, una vez concretado el traslado de los detenidos, se abrirá la posibilidad de discutir nuevos usos para el predio.
La definición tendrá particular importancia para Villa Devoto y Monte Castro, tanto por la ubicación del terreno como por el proceso de crecimiento que experimentó el oeste porteño durante las últimas décadas.
Uno de los principales desafíos será evitar que el espacio vuelva a funcionar como una barrera y conseguir que su futuro destino permita conectar los distintos sectores de la zona.
De esta manera, el traslado de los presos marcará mucho más que el cierre de una histórica penitenciaría porteña. También dará comienzo a un debate urbano sobre qué hacer con el enorme terreno que dejará la cárcel y cómo su futuro puede transformar la relación entre Villa Devoto, Monte Castro y el resto del oeste de la Ciudad.

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