17 agosto, 2026

Keiko Fujimori asumió la presidencia de Perú y reabre el debate sobre el futuro del fujimorismo

Tras imponerse en segunda vuelta, la nueva mandataria marca el regreso del fujimorismo al poder en un país atravesado por la polarización. Su gestión abre interrogantes sobre la continuidad del legado de Alberto Fujimori y el rumbo político que tomará el país.

Después de varios intentos electorales, Keiko Fujimori alcanzó finalmente la presidencia de Perú. Su llegada al poder representa no solo la asunción de una nueva mandataria, sino también el regreso del fujimorismo al Gobierno.

El período de Alberto Fujimori al frente del país continúa generando divisiones en la sociedad peruana y está marcado por la condena que recibió por su responsabilidad en violaciones a los Derechos Humanos.

El ajustado triunfo de Keiko Fujimori en segunda vuelta frente al candidato Roberto Sánchez y su reciente asunción abren una serie de interrogantes sobre las continuidades y diferencias que tendrá su gestión respecto del legado político de su padre.

Las primeras medidas de Keiko Fujimori

Los primeros anuncios y conceptos expresados por la nueva presidenta durante su discurso de asunción permiten anticipar algunas de las características que podría tener esta nueva etapa del fujimorismo en el poder.

Entre sus principales medidas, anunció un aumento del 15% del salario mínimo y un bono compensatorio por única vez destinado a incentivar a las micro y pequeñas empresas a formalizar a sus trabajadores mediante esta compensación.

También adelantó que duplicará el programa de pensiones destinado a las personas mayores de menores recursos y prometió reducir a la mitad la pobreza infantil.

Además, anunció la asignación de “recursos extraordinarios” para afrontar las consecuencias de la llegada del fenómeno de El Niño, que podría provocar lluvias torrenciales e inundaciones tanto en Perú como en Ecuador.

En diálogo con France 24 en Español, el politólogo Gonzalo Banda Lazarte consideró que estas medidas forman parte de una tradición asociada al espacio político de la nueva presidenta.

“En general, el fujimorismo siempre ha sido un populismo que despreció la política tradicional. Un pragmatismo político que entregaba promesas de campaña”, sostuvo.

Banda Lazarte señaló que buena parte del contenido de su discurso de asunción se basa en promesas relacionadas con el gasto público, que definió como “mensajes a su cliente de la política”.

Por su parte, Kathy Zegarra, analista e integrante de la Red de Politólogas de Perú, coincidió con esa mirada, aunque destacó un perfil más institucionalizado de Keiko Fujimori en comparación con su padre.

Según la politóloga, mientras el exmandatario “creaba un partido político nuevo para cada elección”, su hija logró construir una estructura partidaria sólida y disciplinada, capaz de brindarle una base de gobernabilidad más firme que la de sus antecesores.

¿Qué cambia en el nuevo fujimorismo?

El politólogo Gonzalo Banda Lazarte, sin embargo, consideró que las diferencias con el pasado son limitadas y sostuvo que el fujimorismo representa una apuesta por mantener el establishment político y económico existente.

En ese sentido, señaló que el espacio busca reforzar “la maquinaria que ha dominado la política tradicional en el Perú en los últimos años” y proteger los límites económicos y políticos que considera consolidados.

Respecto del discurso de asunción, lo calificó como “muy poco ambicioso” y “sin una idea política de fondo”. Además, sostuvo que no tuvo un carácter “refundacional”.

El especialista vinculó esa característica con el largo recorrido electoral de Keiko Fujimori hasta alcanzar la presidencia. Según su análisis, una dirigente que perdió en varias oportunidades una segunda vuelta y tuvo que esperar tanto tiempo para llegar al poder podría haber presentado un discurso con un perfil más ideológico e inspirador.

Sin embargo, consideró que la exposición fue breve, prolijamente elaborada y sencilla, con una duración de entre 45 y 50 minutos y unas 14 páginas, según la interpretación realizada.

La llegada de Keiko Fujimori al Gobierno marca así una nueva etapa para el fujimorismo y abre un escenario de interrogantes sobre el rumbo que tomará Perú, en un contexto político atravesado por la polarización y por el debate sobre la herencia del gobierno de su padre.