La mujer figura como acreedora del funcionario y posee más de una propiedad, lo que generó debate sobre los criterios de acceso a beneficios.
Una situación que involucra a una beneficiaria de un programa cultural de la Ciudad y su vínculo con una operación inmobiliaria del jefe de Gabinete generó interrogantes sobre los mecanismos de control en la asignación de ayudas estatales.
La mujer involucrada cuenta con tres propiedades registradas, pero al mismo tiempo fue incluida en un programa dirigido a jubilados con ingresos limitados. El caso tomó relevancia al conocerse que participó en la compra y posterior venta de un departamento en Caballito, adquirido luego por Manuel Adorni mediante una hipoteca. Desde el Gobierno porteño explicaron que el acceso al beneficio se define en función de los ingresos declarados, sin contemplar necesariamente otros activos patrimoniales. La situación despertó críticas y abrió un debate sobre la transparencia y los controles en la asignación de programas sociales. En paralelo, la Justicia investiga la operación inmobiliaria para determinar si hubo irregularidades en el proceso.
El avance de la causa será clave para esclarecer los hechos y definir si corresponde algún tipo de responsabilidad administrativa o legal.

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