11 mayo, 2026

La economía a dos velocidades que se siente en los comercios del barrio

Mientras sectores como la energía crecen, el consumo en nuestras avenidas y los salarios de los vecinos sufren el impacto de una actividad que no arranca para todos.

La realidad económica actual empieza a mostrar una cara dividida que los vecinos notamos al caminar por los centros comerciales de nuestras comunas. Según informes recientes que analizan el panorama nacional, estamos ante una economía «bipolar» donde los sectores que generan empleo genuino en la Ciudad, como el comercio y los servicios, se encuentran estancados frente al avance de actividades que no impactan directamente en el bolsillo diario.

Esta situación, definida por analistas como una economía en forma de «K», explica por qué mientras se escuchan noticias positivas sobre la minería o el agro, nosotros vemos persianas que bajan o locales con menos movimiento en los barrios. El problema principal es que la construcción y la industria, que son los grandes motores de empleo para muchos trabajadores que viajan diariamente por la Ciudad, están en plena caída.

El impacto más fuerte se siente en los salarios, especialmente en el sector público y privado, que vienen perdiendo terreno frente a la inflación. Esto se traduce en una baja del consumo masivo: las bolsas de las compras son más chicas y la confianza del consumidor porteño ha caído notablemente. Cuando el sueldo no alcanza, lo primero que se resiente es la economía del barrio, desde el cafecito de la mañana hasta los arreglos en casa.

Además, el deterioro del empleo formal preocupa a las familias de nuestras comunas. Se observa un crecimiento del cuentapropismo y la informalidad, lo que genera una sensación de inseguridad económica a largo plazo. Para quienes dependen de una paritaria o de un haber estatal, la pérdida del poder adquisitivo en el último semestre ha sido un golpe directo a la planificación familiar y al pago de servicios.

Desde el sector financiero advierten que, si el crecimiento no llega pronto a la gente común, el malestar social seguirá escalando. Se espera que en los próximos meses el Gobierno pueda flexibilizar algunas medidas para que el crédito y los salarios permitan una reactivación real que se note en las veredas, y no solo en las planillas de Wall Street.

Por ahora, la prioridad sigue siendo bajar la inflación, pero el desafío para los meses que vienen será lograr que la economía real, la de todos los días, empiece a traccionar para que el esfuerzo de los vecinos no caiga en saco roto.