El vector de SpaceX completó un vuelo de prueba de más de 65 minutos desde Texas. Aunque logró separar sus etapas correctamente, el propulsor sufrió un fallo en el tramo final y se estrelló de forma descontrolada en el mar.
El gigante de la industria aeroespacial privada volvió a captar la atención de la comunidad científica internacional. Mediante un ensayo que combinó hitos de ingeniería con un desenlace inesperado, la compañía de transporte espacial puso a prueba los límites de su estructura más ambiciosa hasta la fecha.
El despegue del cohete se concretó este viernes poco después de las 17:30 (hora de Texas), luego de superar dos postergaciones previas causadas por inconvenientes técnicos. Durante el trayecto, las transmisiones en directo confirmaron que las dos secciones del aparato se dividieron bajo los parámetros planificados. Sin embargo, las complicaciones surgieron en el retorno: el propulsor no logró completar la combustión prevista, cayendo de forma acelerada sobre las aguas del golfo de México. Desde la firma aclararon que, si bien no planeaban rescatar la pieza intacta, el objetivo inicial era un amerizaje controlado en un punto específico.
Las telemetrías recolectadas durante el ejercicio serán determinantes para calibrar los sistemas de los próximos prototipos.

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