21 junio, 2026

El mercado local registra máximos históricos y los analistas proyectan la continuidad de la tendencia alcista

En una de las jornadas financieras más destacadas del último tiempo, el respaldo brindado por la calificadora S&P al convalidar una mejora en la nota de la deuda argentina —en sintonía con la determinación adoptada por la agencia Fitch hace un mes— otorgó un firme sostén a los activos locales.

El precio de los títulos públicos experimentó un fuerte incremento, lo que derivó en un retroceso del riesgo país a su menor indicador desde la primavera de 2018. Por su parte, la plaza accionaria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires evidenció el repunte diario más relevante desde el pasado mes de noviembre, permitiendo que el índice Merval medido en moneda dura estableciera un récord inédito, acompañado por una marcada revalorización de los certificados ADR que cotizan en Nueva York. Dicho escenario se desarrolló bajo un marco de estabilidad cambiaría, compras de divisas por parte de la autoridad monetaria para robustecer sus reservas, y una captación adicional de 100 millones de dólares por parte del Tesoro a través del instrumento Bonar 2028.

Tal como se había anticipado, durante las últimas horas del miércoles la firma S&P modificó la calificación soberana de la Argentina, elevándola desde la categoría CCC+ hasta el escalón B-. Este movimiento, similar al efectuado previamente por Fitch, enciende las expectativas en torno a resoluciones análogas por parte de Moody’s y Morgan Stanley en el corto plazo. El cambio de nota jurídica amplía el espectro de fondos de inversión y de previsión social habilitados para incorporar activos domésticos en sus carteras, convirtiendo las operaciones del jueves en un escenario de fuerte optimismo.

El incremento se vio reflejado tanto en los montos negociados como en las cotizaciones finales. Las obligaciones negociables, las acciones de firmas locales y las cotizaciones representativas en la plaza de Wall Street manifestaron un marcado ascenso. Los títulos públicos registraron un incremento de tal envergadura que provocó una merma de 60 unidades en el índice de riesgo país administrado por el JP Morgan, el cual se posicionó en los 443 puntos básicos, representando la marca más baja obtenida en los últimos ocho años y un mes, específicamente desde mayo de 2018.

El sector de las acciones locales superó incluso la destacada performance de los bonos públicos. Con un nivel de transacciones diarias que no se observaba desde hace diez semanas, la Bolsa porteña avanzó un 6,3%, alcanzando su nivel nominal más elevado en moneda nacional. En términos de dólares norteamericanos, el indicador de renta variable se ubicó en un máximo histórico de 2.312 puntos, rebasando el récord precedente obtenido bajo la gestión del presidente Milei durante enero de 2025. Complementariamente, los activos de empresas argentinas que operan en Wall Street anotaron alzas colectivas que escalaron hasta el 15%.

Este desempeño bursátil se desenvolvió en paralelo con otros tres indicadores macroeconómicos favorables. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) prosiguió con su estrategia de adquisición de divisas en el mercado cambiario para engrosar el patrimonio de sus reservas. Simultáneamente, el valor de los distintos tipos de cambio financieros y el segmento informal sostuvieron una tónica descendente. Por su parte, la medición de precios minoristas correspondiente al mes de mayo difundida por el Indec convalidó el proceso de desaceleración inflacionaria, situando el índice de precios al consumidor (IPC) en un 2,1%, el guarismo más acotado desde agosto del año anterior. Con este dato, el acumulado para los primeros cinco meses del año corriente totaliza un 14,7%, mientras que el incremento interanual se ubicó en el 33,2%.

La coyuntura financiera local se encuentra próxima a modificar su estatus normativo ante la posibilidad de que el país sea removido del segmento calificado como «standalone» (mercados aislados) para ser reincorporado dentro de la nómina de «mercado de frontera». Se prevé que esta definición institucional podría materializarse en un plazo inferior a las dos semanas, lo que habilitaría de manera automática a un centenar y medio de fondos de inversión globales —que enviaron representantes de auditoría al país recientemente— a demandar papeles de renta fija y variable locales, incrementando el caudal de compra y presionando al alza las cotizaciones de los instrumentos de deuda y acciones argentinas.

A nivel global, la sesión bursátil del jueves aportó un contexto favorable para las plazas externas. A pesar de los acontecimientos y tensiones geopolíticas derivadas del conflicto en Medio Oriente, el valor internacional del petróleo registró un retroceso, lo que infundió previsibilidad en los mercados de Occidente. En contraposición, a raíz de las presiones sobre el índice de precios en Europa, el Banco Central Europeo resolvió elevar su tasa de referencia en 25 puntos básicos, interrumpiendo un ciclo previo de ocho reducciones sucesivas para situar el costo del dinero en el viejo continente en un 2,25% anual.

La atención de los operadores se mantiene focalizada en las definiciones que adoptará la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) durante sus sesiones del martes y miércoles próximos, cita que marcará el estreno de Kevin Warsh en la presidencia de la entidad en reemplazo de Jerome Powell. En la antesala de dicha resolución, los rendimientos de los títulos del Tesoro estadounidense a largo plazo operaron sin modificaciones sustanciales: la tasa a un año de plazo cerró en un 3,9% anual, a cinco años en un 4,3% anual, a diez años se ubicó en un 4,5% anual y a tres décadas finalizó en el 5% anual. En este marco internacional, la divisa estadounidense no exhibió variaciones en el mercado de China, pero retrocedió frente al resto de las monedas principales: perdió un 1,3% en los mercados de Brasil y Chile, resignó un 1% en México, bajó un 0,7% en Suiza, se contrajo un 0,5% en Japón y retrocedió un 0,3% en su comparación frente a la libra esterlina y el euro.

En el mercado de cambios doméstico, con la cotización informal sin registrar variaciones, las variantes de cambio reguladas y financieras profundizaron su sendero a la baja. Con un dólar de referencia del sector oficial situado en los $1453,60, la autoridad monetaria logró adquirir 73 millones de dólares en el transcurso de las transacciones mayoristas, lo que derivó en un incremento neto de 57 millones de dólares en sus reservas hacia el cierre de las operaciones. El tipo de cambio oficial restó $11,35 respecto de la jornada previa; el denominado dólar blue finalizó sin alteraciones en un valor de $1450; la operatoria Senebi descendió $2,56 ubicándose en $1456,75; la variante MEP se redujo en $3,91 hasta los $1450,92; y el mecanismo de Contado con Liquidación (CCL) experimentó una caída de $14,73 para concluir en los $1487,68. A raíz de estas variaciones, la brecha cambiaria entre el dólar oficial y la cotización informal arrojó una diferencia negativa del 1%, mientras que el diferencial entre el CCL y el tipo de cambio mayorista se posicionó en un 5%.

Tras la publicación del indicador oficial de inflación que sitúa el ritmo anual de los precios en un 33,2%, complementado con el reporte de que la canasta básica registró su menor incremento de los últimos ocho meses (estableciendo que una familia requirió cerca de $1.500.000 para eludir los indicadores de pobreza), el rendimiento de las colocaciones a plazo fijo exhibió un comportamiento dispar. Para depósitos de montos minoristas, la rentabilidad anual de referencia descendió del 19,5% al 19,4% (con un piso del 14,5% en las entidades bancarias de mayor envergadura y techos del 23,5% en las firmas financieras menores), mientras que las colocaciones de montos institucionales o de gran escala registraron un incremento del 23,7% al 23,8% anual.

En lo referente a la administración de pasivos públicos, se instrumentó la licitación complementaria planificada con posterioridad al canje impulsado por el ministro Caputo sobre las obligaciones financieras de corto plazo. Dicha estrategia permitió postergar una porción significativa de los vencimientos previstos originalmente para los períodos 2026 y 2027 hacia títulos de deuda estructurados para concluir con posterioridad al recambio institucional que se definirá en los comicios de octubre de 2027. La convocatoria captó un total de 535 propuestas, posibilitando al Palacio de Hacienda adjudicar un monto adicional de 100 millones de dólares mediante el título Bonar 2028 (AO28), el cual convalidó una tasa de interés del 8,63% anual.

Esta colocación de deuda pública tuvo lugar exactamente a cuatro semanas del vencimiento previsto para el desembolso de los cupones de interés y la amortización correspondientes a la familia de títulos Bonares y Globales fijada para el 9 de julio. Bajo esa premisa y traccionado por un significativo nivel de transacciones, los bonos soberanos argentinos anotaron un avance promedio del 0,3%, lo que propició la disminución de 60 unidades en el indicador de riesgo país hasta situarse en los 443 puntos básicos, estableciendo la menor marca desde mayo de 2018.

Por el lado de la renta variable de origen privado, la jornada bursátil de Nueva York mostró signos positivos generalizados: el índice general S&P avanzó un 1,7%, el industrial Dow Jones se incrementó un 1,9% y el tecnológico Nasdaq escaló un 2,5%. Al mismo tiempo, los mercados de la región acompañaron la tendencia alcista, reflejada en una suba del 1,7% en la Bolsa de San Pablo y un repunte del 3,3% en la plaza bursátil de México.

No obstante los resultados positivos cosechados por las diferentes plazas bursátiles americanas, el centro de atención se concentró en los movimientos del panel de control de Buenos Aires. Con operaciones que alcanzaron los $247.413 millones en el segmento de acciones locales y unos $266.503 millones canalizados a través de Certificados de Depósito Argentinos (Cedears), la Bolsa local experimentó un incremento del 6,3%, registrando la suba en una sola sesión más significativa desde los últimos días de noviembre del año anterior. En consonancia con este panorama, los certificados ADR representativos de las firmas locales transados en la plaza de Nueva York marcaron ascensos unificados de entre el 6% y el 15%, abarcando los papeles corporativos de entidades bancarias y empresas energéticas y de servicios como BBVA, Supervielle, Telecom, IRSA, Loma Negra, Galicia, Macro, Edenor, Cresud, Transportadora de Gas del Sur (TGS), Central Puerto y Pampa Energía.

Más allá del comportamiento de los índices financieros, la sesión de transacciones internacionales de materias primas arrojó un marco de estabilidad generalizada. El valor internacional del petróleo experimentó un retroceso del 3,7%. Por su parte, se registró una recuperación en las cotizaciones de los metales preciosos, en tanto que el sector de los metales básicos operó con resultados diversos según cada variedad. En la Bolsa de Chicago se observaron bajas en los contratos de la mayoría de los granos comerciales, afectando de manera particular al maíz. A nivel doméstico, la plaza de Rosario desenvolvió sus operaciones con escaso dinamismo, registrando algunas mejoras particulares en los precios de los contratos de sorgo y ligeros signos de debilidad en las cotizaciones de la soja. Hacia el cierre de la jornada, el activo digital Bitcoin anotó un incremento en su valor del 2,7%, mientras que las restantes alternativas del segmento de criptomonedas finalizaron con subas porcentuales todavía más pronunciadas.