El canciller iraní confirmó la libre circulación de buques comerciales tras el acuerdo de alto el fuego. Donald Trump celebró la medida y los mercados reaccionaron con una fuerte baja en la cotización del crudo.
En un giro determinante para la estabilidad energética mundial, el canciller iraní Abbas Araghchi anunció este viernes la reapertura total del estrecho de Ormuz para el tránsito comercial. La decisión, enmarcada en el reciente alto el fuego en el Líbano, provocó un derrumbe inmediato en el precio internacional del petróleo, que retrocedió por debajo de los US$ 87 por barril, eliminando gran parte de la «prima de riesgo» que mantenía en vilo a las economías globales desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero.
La reapertura de esta vía estratégica, por la que circula un tercio del crudo mundial, fue recibida con optimismo por la Casa Blanca. El presidente Donald Trump calificó el hecho como un paso fundamental hacia la pacificación de la región. «¡Por fin debe haber paz!», expresó el mandatario estadounidense, quien atribuyó la desescalada a la combinación de presión militar y gestiones diplomáticas encabezadas por su administración.
Pese a la apertura, el comunicado oficial de Teherán subrayó que el tránsito se realizará bajo una «ruta coordinada» establecida por las autoridades portuarias iraníes. Este matiz técnico confirma que, si bien el régimen accede a normalizar el comercio, mantiene el control operativo sobre el paso marítimo. Analistas internacionales destacan el rol ascendente de Araghchi, un diplomático de corte pragmático que ha emergido como el interlocutor central de Irán ante la ausencia de figuras clave del liderazgo religioso.
El impacto económico fue contundente: el barril Brent se posicionó en US$ 86,90, niveles que no se registraban con estabilidad desde antes de los ataques aéreos de principios de año. Esta caída promete un alivio directo a los consumidores, especialmente en Estados Unidos, donde el costo del combustible había alcanzado máximos históricos. En mercados emergentes como la Argentina, se espera que la estabilización del crudo contribuya a reducir la presión inflacionaria vinculada a los costos de transporte.
En el plano diplomático, el éxito de la reapertura es disputado por diversos actores. Mientras Trump reivindica su efectividad negociadora, líderes europeos como Emmanuel Macron y el canciller alemán Friedrich Merz destacaron la presión diplomática de la UE como factor determinante. No obstante, fuentes cercanas a las negociaciones señalan que el papel de Pakistán como mediador será crucial para las próximas rondas de diálogo que busquen dar permanencia a este alto el fuego temporal.
Aunque la normalización del estrecho de Ormuz ofrece un respiro necesario a la economía y la seguridad internacional, la fragilidad de los acuerdos mantiene al mercado en alerta. El éxito a largo plazo dependerá de que esta ventana de distensión se transforme en un tratado de paz definitivo que aleje definitivamente el fantasma de una guerra total en Medio Oriente.

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